Entre las razones que se tomaron en cuenta, esta la recuperación de la economía argentina, ya que por cada persona que sale de la pobreza se incrementa en 50 Kg. por año el consumo de carne. Si esta recuperación es de 10% como el año pasado, se traduce en un incremento de 300.000 Tn. mas de demanda de carne por año. Esto sumado a la alternativa de seguir aumentado las cantidades exportadas extra Hilton, trae como resultado un incremento notable en la demanda. Esta demanda extra es difícil de abastecer con la producción de carne actual.

¿Cómo se cubrió la demanda?

El año pasado este aumento de la demanda fue cubierto por medio de un incremento en la faena de hembras. Lo que hay que plantearse es que si se quiere seguir ampliando el sector, va a haber que pensar en cambiar la eficiencia en la producción (tenemos un tasa de extracción del 25% y un destete promedio a nivel nacional del 55%) o el peso promedio de faena.

Respecto a esto ultimo, Miguez planteo distintos escenarios económicos en los cuales se comparaban las distintas categorías. El mismo concluía que las categorías hoy más rentables y con menor riesgo a encerrar dentro de un feedlot, son los terneros y las vaquillonas; mientras que los novillos pesados son lejos el peor negocio. Después de este planteo nos queda pendiente la duda sobre cual va a ser el futuro de nuestra ganadería o si va a haber cambios a favor del desarrollo de novillos pesados para así poder abastecer esta demanda en crecimiento.

Con este panorama es muy factible que se mantengan firmes los valores a no ser que aparezca nuevamente la aftosa o que el gobierno lleve a la práctica alguna política que desaliente la exportación.
Los que especulan con una baja en la invernada, se encuentran hoy con un mercado firme y con una oferta limitada.

Por Tomás Laxague - Agrositio Hacienda