Desde el segundo semestre del año pasado, se pronostica un repunte de la actividad ganadera así como de la industria frigorífica; sin embargo, la apertura de nuevos mercados se postergó para el año próximo y los precios de las cabezas de ganado registraron alzas, pero por factores externos a las posibilidades de incrementar el comercio internacional y el consumo interno. Juan Carlos Tay, de La Ganadera de Jesús María S.A., en diálogo con LA MAÑANA comparó las exportaciones e industrias frigoríficas de Argentina con las de Brasil a fin de demostrar las debilidades y aspectos a mejorar fronteras adentro.
- ¿En qué situación se encuentra la actividad ganadera y cuáles son las perspectivas?
- Córdoba tiene una provincia gemela que es Santa Fe, la cual posee muchas particularidades y aspectos casi idénticos en cantidad de hacienda. Sin embargo, en la provincia vecina, especialmente Rosario, tomó gran fuerza, con grandes inversiones de plantas cerealeras y la industria frigorífica está mejor posicionada en distancia que las que tenemos en Córdoba. La provincia cuenta con cinco plantas habilitadas para exportar, en el país hay más de 30; pero si se tiene en cuenta la proporción de hacienda tendríamos que tener una mayor participación en frigoríficos.
- Córdoba ocupa el tercer lugar en el ranking de rodeo nacional.
- Siempre se estaba peleando el segundo y tercer lugar con Santa Fe. Fundamentalmente se están fortaleciendo muchas zonas en el litoral que han quedado netamente ganaderas porque algunos intentos agrícolas han fracasado. En cambio, en la provincia está el problema de que la agricultura desplazó la ganadería hacia el norte de Córdoba y también a otras provincias. Las bajas de los commodities provocó que se vuelva a pensar en retomar la ganadería ya que algunos campos no son tan idóneos para la agricultura, la seca generalizada en esta zona desanimó mucho y creo que hay una posibilidad de resurgimiento de la ganadería como actividad tentadora para los productores. Lo que pasa es que el grano, con los métodos actuales de siembra directa, permite hacer grandes extensiones, que se alquilen los campos y la gente se cansó de no producir con la ganadería por el tiempo que demanda y por los precios.
- El valor de la hacienda en pie y de los cortes dan que hablar desde las últimas semanas. ¿Seguirán aumentando los precios de las distintas categorías?
- La vaca está en un precio razonable, no aumentó mucho, no veo mucho porvenir en aumento de valores. Naturalmente el 80 por ciento de la producción iba a consumo interno y desde hace bastante tiempo estamos en 10 por ciento para exportación y el resto para las fronteras internas. Si bien el mercado externo tiene una especie de poder de sustento para que no se caiga totalmente la hacienda de consumo interno son totalmente distintos: lo que están produciendo en este momento es mucho ganado para consumo interno, se está buscando que la carne sea barata, faenando animales livianos, que es una carne muy codiciada en el mundo; pero se vende hasta donde da el bolsillo. La gente que tiene mayor poder adquisitivo es la que menos consume por dietas y nos confundimos y comemos pollos sin saber todo lo que se hace al animal avícola y al vacuno. El Gobierno pretende que se equilibre la dieta a un tercio de carne bovina, otro de sustituto como pollo y el tercio restante, pescado. Esa ecuación no es hábito argentino, cuando tenemos dos días de Semana Santa parece que no llega más el domingo para comer el asado. Y creo que cambiar esa costumbre será difícil. Entonces, mientras tengamos salarios caídos y una exportación que puede absorber sólo un 10 ó 15 por ciento de la faena, que es otro tipo de mercadería (existe la confusión de sacar parte del novillo para exportar y el resto al mercado nacional y eso es lo que muchas veces hacen los frigoríficos exportadores, sacan las partes buenas y mandan al interior, a los supermercados, los rechazos o cortes no exportables), no habrá cambios. La carne especial que se consigue en carnicerías que faenan liviano no es exportable y está sujeta a un mercado con poder adquisitivo relativo. La gente está asustada por las subas y nos han agarrado como paladín de luchas.
- Sostiene que no se registrarán aumentos, pero teniendo en cuenta las posibilidades de sumar más mercados en 2006 y los problemas actuales de stock, ¿no cree que habrá corrimientos ascendentes?
- Sí, pero hay que tener en cuenta varios factores. En una época, el consumo interno era entre 90 y 100 kilos, ahora está en más de 60 kilos por habitante año. Además, ¿qué pueden hacer estos mercados mientras seamos país aftósico, uno de los graves problemas del país? No podemos ingresar al mundo, a mercados que pagan bien como Japón, porque no quieren carne con esa enfermedad. Nosotros hemos cometido muchos errores en distintos gobiernos y no hacemos las cosas bien para evitar la fiebre. Por ejemplo, tenemos una lucha gremial en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), el cual pretende que haya paro, sin embargo funciona Liniers, pero en el interior no se pueden hacer los remates porque el organismo está de paro, no otorgan los certificados y tienen programado extender las acciones dentro de los frigoríficos. No sé si les están pagando más o menos que a un gerente de banco, pero tengo la sensación (siempre hablando de funcionarios honestos) que con lo percibido no pueden vivir dignamente. Entonces, o los estamos tirando a la corrupción o no pueden actuar y estamos hablando de quienes están promoviendo la carne.
- SENASA siempre fue un organismo complicado...
- Hay que tener una promoción de carne sana, realmente sana porque SENASA actúa razonablemente bien, pero el dinero que llega a Buenos Aires no vuelve, no se reinvierte para el destino que fue creado. Se le está sacando plata al productor con los Documentos de Tránsito Animal (DTA), con el pretexto que desde Buenos Aires van a delinear las cosas, pero no se puede hacerlo en la medida que esa plata no vuelve, se consume en una gran estructura burocrática, los funcionarios que están en Buenos Aires no siempre conocen la realidad del interior. Por ejemplo, la vacunación la han tomado las sociedades rurales, las famosas UEL y funciona porque son administraciones personalizadas, al igual que como pasaba con viabilidad y los consorcios. Èstos, en la medida que no le quitan los fondos, funcionan bien.
- El país fue declarado libre de aftosa con vacunación, las posibilidades de apertura de nuevos mercados, como se estima que sucederá en 2006, son buenas, ¿con el stock actual se podrá abastecer esos mercados?
-Tenemos la famosa FODA (Fortaleza, Oportunidad, Debilidad y Amenaza). La fortaleza es la calidad de la carne, dicho por los extranjeros, tenemos calidad, pero también una debilidad: estamos lejos, no podemos competir en fletes. Los brasileños, por ejemplo, exportan carne de una calidad relativa, pero están bien posicionados en la industria frigorífica, tienen créditos con fondos de bancos de inversión, los cuales apoyan a la industria y al productor agropecuario para que se hagan caminos, cámaras frigoríficas, para que haya una exportación con las condiciones sanitarias del mundo. En la medida que también logremos sacar la aftosa como «cuco», cambiará la situación.
- Mencionaba las ventajas competitivas de Brasil, ¿cómo debería ayudar el Gobierno a potenciar el desarrollo de la actividad?
- El Gobierno tiene buenas intenciones de dar financiación a empresas grandes; las pequeñas y medianas (PyMEs) podrían estar apoyadas por bancos como el Nación o privados para concretar operaciones hipotecarias, fomentar la producción e industria. Sin embargo, no se ve el otorgamiento de créditos para productores porque las exigencias de bancos de segundo piso no dieron resultados. El banco Bisel otorgó a los comerciales, a los privados provinciales y eso no dio resultados; ahora salió el BICE a dar directamente a las empresas, pero los créditos no pueden ser pequeños y los proyectos tienen que ser de envergadura. Entiendo que están apoyando Yaciretá, hoteles de envergadura, turismo; pero al productor agropecuario no porque creen que está rico y que el campo no necesita plata. El que está rico es el que evadió, el que no lo hizo tiene una realidad dura y todavía se considera que puede seguir aportando pese al cambio de escenario.
- Las retenciones están quitando rentabilidad y el rumor es que estudiaban aumentar las de las exportaciones cárnicas.
- Ese es el peligro cuando lo manejan funcionarios desde Buenos Aires. Las retenciones se impusieron en forma provisoria, mientras durara la crisis. Ahora, van y dicen que si bien la crisis existe, la presión impositiva no puede ser eterna y exigen un programa de Gobierno: que el dinero vuelva en obras, para hacer 50 kilómetros pasan cuatro o cinco años, cuando se habla de la industria agrícola hay que mantener gente en la zona rural. Si no se ayuda al campo, se va a seguir produciendo la polarización. Una vez hablaba con un embajador francés y le preguntaba si se iba a poder levantar la ley de aranceles y dijeron que su prioridad era proteger a los productores rurales. Se protege al productor porque desde ahí nace todo. En la Argentina tenemos la cualidad de que estamos buscando de dónde sacar recursos para seguir funcionando y tengo una teoría: ayudo a clientes que han pasado momentos buenos y malos, nosotros como productores o intermediarios tenemos nuestras curvas de rentabilidad, pero tiene que haber un tomo y traigo. Si se aporta, le doy retenciones y me avengo que vayan en degradé mientras demuestran en el Gobierno cómo me devuelven parte de esos aportes. En este momento, en general no se consiguen camiones, están chocando, no se consiguen choferes, no están percibiendo la renta como empresarios transportistas, los acopiadores no pueden renovar ni ampliar las plantas.