Las casi 2.000 hectáreas de vides en producción en los valles calchaquíes salteños aportarán materia prima para 18 millones de litros de vinos, de los cuales el 80 por ciento serán varietales.
Esto, si bien no configura una cosecha récord, significa una producción aceptable y dentro de parámetros considerados buenos por los viñateros y bodegueros.
Por lo demás, el mercado nacional de vinos puede este año sufrir alguna alteración después de la brutal granizada registrada el martes en Luján de Cuyo, zona netamente vitivinicultora de Mendoza.
La producción de uvas en Cafayate y en otros puntos de los valles fue cambiando en los últimos años, dada la renovación de muchísimas hectáreas que ya se cultivaban o la incorporación a la producción de tierras nuevas.
Lo cierto es que hoy hay unas 2.000 hectáreas en producción, pero es imposible hacer un cálculo promedio sobre los kilos totales a cosechar, dado que en algunas se logran unos 5.000 kg/ha y en otras hasta 20.000. La diferencia está dada por la calidad y clase de uvas plantadas y su destino final -vinos finos o comunes-.
Aquí cabe hacer la salvedad -de todas formas- de que casi el 80 por ciento de la producción salteña de uvas se destina a la elaboración varietales y el resto a vinos comunes, siendo prácticamente nula la producción de uvas de mesa.
Haciendo un estudio de la situación general de la producción el productor Osvaldo Domingo (hijo), consideró que "éste será un año normal en cuanto a kilaje de uvas, por la sequía que afectó a las plantas en septiembre último, de las que algunas pudieron recuperarse y otras se perdieron.
Luego hubo algunas granizadas -por sectores- y ahora tenemos exceso de lluvias".
Respecto de las consecuencias de las lluvias, el productor y bodeguero advirtió que "es bueno porque los ríos están trayendo más agua que en años anteriores y eso significa que tendremos reservas para el año que viene".
"El único problema es que la cantidad de días nublados está demorando la maduración de los granos, a pesar de loa cual la zafra ya comenzó en todos lados", agregó.
Acerca de cómo influye en la producción la nueva red de energía, que interconectó a los valles con el resto del país, Domingo dijo que "a pesar de que con el sistema viejo no teníamos grandes problemas y ahora se producen algunos cortes, hay que reconocer que EDESA hace grandes esfuerzos para solucionar las deficiencias que se van presentando".
"Por lo demás -consideró- a pesar de contar con más energía no existen muchas posibilidades de cavar pozos para incorporar mucha más tierra a la producción, dado que no hay agua en todos lados y la que se encuentra no siempre tiene la calidad necesaria para hacer viñas, que es un cultivo sensible a la salinidad del líquido".
Domingo adelantó también "en general el panorama es que vamos a cosechar una excelente calidad de uvas, por lo que la calidad de los vinos está casi asegurada". Y recordó que "por cada 100 kilos de uvas se logran aproximadamente 65 litros de vino".
Cabe destacar que a pesar de que la vitivinicultura es la producción más importante de los Valles Calchaquíes salteños, el volumen total no tiene gran incidencia a nivel país, aunque sí la posee a nivel provincial por el volumen de negocios que la elaboración, venta y exportación de vinos conlleva.
Además, la cantidad de mano de obra empleada y las inversiones que el sector realiza en forma permanente, resulta en generación de riquezas para la zona vallista y desarrollo para sus pueblos.
Finalmente, hay que mencionar la calidad especial que están logrando algunas bodegas boutique merced al cuidado puesto en la elaboración del producto, como resultado de lo cual están obteniendo varietales "artesanales", lo que redunda en mejores precios de venta.
Mejoró el mercado internacional
Como consecuencia de la devaluación del peso a principios de 2002, los vinos salteños en particular y argentinos en general ganaron en competitividad de cara al mercado internacional.
Al respecto, Osvaldo Domingo (hijo) viñatero y bodeguero, aclaró que "hay más posibilidades de penetrar en nuevos mercados externos con nuestro producto, pero también es cierto que cualquier inversión o repuesto se cotiza en dólares, lo que significa hacer un ajuste para adentro".
El empresario comentó además que "la buena noticia para Cafayate es que la variedad torrontés está volviendo a a ser considerada como vino fino, revirtiendo así una tendencia en contra de varios años a esta parte".
"También es importante remarcar que hasta hace pocos años un vino tinto salteño no era prácticamente tenido en cuenta y hoy son valorados en sus distintas variedades, merced al gran esfuerzo puesto por nosotros para lograr la calidad requerida por el mercado".
En cuanto al mercado interno, Domingo explicó que "en los últimos meses bajó la demanda, pero eso es normal. El vino está de moda y eso es bueno para nosotros. Pero en los valles no existen explosiones que incrementen o depresiones que bajen un 50 por ciento la demanda, como sí ocurre en otros lados".
"Esto es así porque gracias a la globalización el mercado está concentrado en pocos comercializadores. De todos modos, en la zona no hay stocks de vinos sin vender, lo que asegura un mercado fluido para la producción de este año", concluyó el empresario de la firma Domingo Hermanos.
Flavio Palacios