Los ingenios de Santa Cruz llegaron a producir 8,5 millones de quintales de azúcar hasta diciembre de 2004. Los excedentes se han incrementado cada año, y de la pasada gestión se estima que llegarán a 120.000 toneladas por lo que han decidido unirse tras un mismo objetivo: asegurar mercados sostenibles y ponerle punto final a los nichos denominados ‘golondrina’.

En este sentido, la Fundación de Desarrollo Técnico Agropecuario-Trópico Húmedo (FDTA) está apoyando el proyecto Investigación y estrategia de acceso a nuevos destinos para el azúcar boliviana, que permitirá identificar los mercados y conocer el camino para llegar a ellos con los mejores precios.

La Compañía de Servicios Generales Aguilera (Cosea), encargada de llevar adelante el proyecto, que demandará una inversión de $us 75.000, asegura que entre los problemas que enfrenta el sector se encuentra la deficiente condición de negociación para comercializar la oferta exportable.

Jorge Aguilera, gerente de Cosea, indicó que Colombia es una de las pocas embajadas que trabaja en mercados, pero se necesita que el Gobierno coadyuve en la promoción, porque el objetivo principal es diseñar un sistema de comercialización externa. “Esta área la estudian los economistas Carlos Kempff y Martín Rapp”.

Los mecanismos que se están considerando son la ‘ventanilla única’ y el normativo para proteger la industria nacional.

Según Mario Malpartida, director comercial de Unagro, la idea será consensuada entre los cañeros para que no haya personas disconformes. Se tomarán en cuenta los precios, las formas de pago y la logística.

En cuanto al mercado mundial, el azúcar registra interesantes incrementos en el valor del azúcar blanca y cruda. En la Bolsa de Londres, el azúcar blanca alcanzó los $us 12,50 el quintal y los analistas esperan sucesivos incrementos que podrían alcanzar los $us 300 la tonelada en el transcurso del año. Es decir, $us 14 el quintal. ¿La causa? que Brasil, el mayor productor de azúcar, priorizará el alcohol en la presente gestión, debido a la gran demanda en la Unión Europea y Asia.

Para Ricardo Dencker, gerente administrativo del ingenio Guabirá, la cotización es variable debido a que es un ‘mercado de excedentes’, es decir que los países sacan al exterior lo que no consumen en su mercado interno.

Asimismo, precisó que de acuerdo a la Organización Internacional del Azúcar el consumo per cápita no varió mucho. Así, de 20,2 kilogramos por persona en 1980, en el año 2002 se registraron 21,3 kilogramos.

En criterio de Gary Rodríguez, gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, las nuevas opciones y la apertura de Perú son uno de los puntos a favor del sector, como la posibilidad de que Uruguay acepte un mayor cupo.

En cuanto a producción, en Santa Cruz la frontera agrícola se extendió en 1.800 hectáreas el año pasado con referencia a 2003. Elpidio Prado, director del departamento agrícola de Unagro, indicó que aunque son el ingenio ‘más chico’ lideran la producción cuando concluye la molienda.

Por su parte Rudyger Trepp, gerente de Guabirá, precisó que el sector está en crecimiento ya que la caña es uno de los productos que no tiene grandes variaciones. “Hace años que los precios son aceptables y al agricultor se le hace rentable tener este cultivo”, expresó.

Contrabando obligó a reajustar los precios

Los productores cañeros aseguran que se vieron obligados a ‘reajustar’ el valor del azúcar en el mercado interno, debido a que los bajos precios propiciaban el contrabando a Perú. Así, el quintal de azúcar (50 kilogramos) subió de Bs 120 a 129 y las bolsas de 5 Kg de Bs 12 a 15.

La situación es similar a la del diésel que subió de precio para evitar la salida ilegal del combustible a Paraguay y Brasil.

Mario Malpartida, director comercial del ingenio Unagro, indicó que el precio del azúcar se ha ‘reajustado’ para evitar la exagerada salida ilegal del producto. “En los últimos tres meses el creciente mercado en la frontera con Perú ha ocasionado una sobredemanda”, dijo.

Otra medida adoptada por los cañeros fue la de suspender las exportaciones hasta mayo del presente año. En el último acuerdo firmado entre autoridades peruanas y bolivianas acordaron que no existiría franja de precios hasta junio de 2005, el problema es que la zafra empieza en abril.

El consumo de Bolivia está sobre los 6 millones de quintales, es decir, un promedio mensual de 500.000 quintales, pero el comercio ilegal a Perú ha distorsionado la información relacionada a la dmanda interna y también a la exportación.

Los destinos son cada vez más volátiles

Colombia sigue poniendo escollos en el camino del azúcar boliviana. Las exportaciones a ese país se ven restringidas, aún cuando es socio de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

En el caso de Ecuador y Paraguay el ingreso es sólo a través de licencias previas. Gary Rodríguez, gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), dijo que se hicieron las gestiones necesarias y el compromiso de Colombia era otorgar libre acceso al azúcar desde el 3 de agosto del año 2003 hasta el 3 de mayo de la presente gestión.

Los reclamos de exportadores bolivianos se hicieron ante la Secretaría de la CAN y lograron el apoyo jurídico, por lo que se entiende que desde el próximo 1 de junio se abre el mercado sin sobretasas. Sin embargo, Colombia continúa frenando actualmente las ventas a ese país.

A Ecuador se exportaron 500 toneladas, pero hubo dificultades porque a pesar del déficit interno las grandes compañías protegen el mercado.

“En el caso de Venezuela, a pesar de las resoluciones que emitió para precautelar su producción interna, el año pasado importó 9.000 toneladas. Ahora el problema son las divisas porque no compran en dólares americanos”, precisó Mario Malpartida, ejecutivo del ingenio Unagro.

Por su parte, Rodríguez sugiere que esta situación sea planteada al presidente de la República, Carlos Mesa, para que lo tome en cuenta cuando se reúna con su colega venezolano, Hugo Chávez, en marzo próximo.

En contraposición, Brasil sorprende a Bolivia porque tratándose del mayor productor mundial de azúcar, aprobó la importación de 15.000 toneladas, libres de gravamen arancelario.

Un mercado que se puede considerar ‘seguro’ es el de Estados Unidos que fijó una cuota de 8.424 toneladas anuales para la producción boliviana. Los cañeros esperan que esta cifra pueda incrementarse a través de gestiones del Gobierno.