El gran estanque marrón de melaza ubicado en el centro de uno de los más grandes ingenios de azúcar de Perú es el lugar donde se inicia la elaboración del etanol, un combustible que haría reducir las emisiones de dióxido de carbono en el Perú y crearía una industria nueva en el país.
“Esta es la oportunidad para combinar el crecimiento económico con combustibles amigables al medio ambiente”, dijo Hugo Dávila, gerente del área de etanol de la azucarera Cartavio.
Perú aún está lejos de Brasil, el mayor productor mundial que tiene 320 plantas de etanol funcionando.
Pero las principales empresas azucareras del Perú ya están adaptando sus destilerías de alcohol para elaborar etanol, y Cartavio, que ha iniciado pruebas para producir el combustible, prevé una producción inicial de 15 millones de litros al año, la cuarta parte de la demanda estimada de etanol en el Perú.
“Hemos invertido US$ 2 millones en nuestra planta de etanol, pero Perú necesita tres plantas más como la nuestra para afrontar una posible demanda”, dijo el gerente general de Cartavio, Julio Bustamante.
Un tentador negocio
El negocio del etanol tiene sentido para los dueños de ingenios entusiasmados por mantener el crecimiento de la industria del azúcar en el Perú.
El sector --que produjo casi un millón de toneladas de azúcar en el 2003, su más alto nivel desde 1975-- ahora produce lo suficiente para atender la demanda interna.
Pero el negocio de la exportación es limitado por los bajos precios mundiales del azúcar, lo que convierte al etanol en una atractiva nueva industria.
Países como China y Japón son considerados potenciales compradores de etanol, mientras que la Unión Europea desea que su combustible tenga 5.75% del producto en el 2010.
Uso obligatorio
En el Perú, los vehículos tendrán que usar por ley gasolina conteniendo 10% de etanol desde este mes sustituyendo el plomo de los combustibles.
Pero los productores de azúcar se quejan del gobierno que no hace nada por promover la norma y temen que no haya mayores cambios. “Muchos de nosotros estamos listos para producir etanol y esperamos que el gobierno actúe porque es el que debe crear el mercado”, dijo Carlos Andrade, director del ingenio San Jacinto y presidente de la Asociación Peruana de Productores de Azúcar y Etanol (APPAR).
Los productores dicen que es demasiado aventurado ingresar a la exportación
sin desarrollar primero el etanol en casa.
Camisea: la competencia
Los productores de azúcar temen que la reciente inauguración de la
explotación de gas natural en Camisea podría sacar del partido al etanol en el
intento por proporcionar combustibles limpios. La envejecida flota de autos del
país, la mayoría de los cuales tiene 20 años, también hace difícil convertir
rápidamente los vehículos al etanol. Si obligan a los dueños de vehículos en
Perú a comprar combustible con etanol, los 10 ingenios de azúcar del país
necesitarán invertir más en etanol para atender la demanda. En el 2002, Perú
ratificó el Tratado de Kioto que obliga a los países en vías de desarrollo a
reducir la emisión de gases tóxicos en 5.2% entre 1990 y el 2012.