Luego de la noticia sobre la declaración del país como libre de aftosa con
vacunación, por parte de la Organización Internacional de Epizootias, los
productores rurales se pusieron en alerta sobre la posible aplicación de mayores
retenciones por parte del Gobierno nacional a las exportaciones cárnicas.
Eduardo Pigni, vicepresidente de la Sociedad Rural de Córdoba advirtió que si
bien la declaración de la OIE «se trata de una buena noticia si se logra
ingresar con esta categoría a los mercados de Estados Unidos, Canadá y México,
la carne va a subir de setenta centavos a un dólar, pero las retenciones
seguramente subirán del cinco por ciento al diez por ciento o más», indicó.
El empresario rural agegó que la falta de proyección en los mercados
internacionales «es un problema de Argentina, que no tienen una política
ganadera definida. El plan ganadero del 2004 se archivó por el temor de las
autoridades del Ejecutivo Nacional a que en el mediano y largo plazo subiera la
carne y afectara el consumo interno. No quieren inflación. Como la carne es un
elemento básico de la dieta argentina siempre han buscado la manera de dilatar o
no definir este tipo de cuestiones»
Pigni incluso fue más allá y especuló que «No sería de extrañar que al Gobierno
le interesara más seguir en la situación en que estaba antes el país en la OIE.
Estábamos en un verdadero default ganadero, un limbo en el que no había ninguna
calificación, ni siquiera mal, sólo vendíamos porque la carne tiene calidad y
precio».
Para Pigni, «en el mercado internacional, con la calidad que tenemos, podemos
competir con competidores como Brasil, que exporta mil millones de toneladas por
año, pero la desidia del gobierno nacional ha impedido que podamos proyectaron
en los mercados externos de acuerdo a la potencialidad del sector ganadero
nacional.