WASHINGTON — A menos de una década después de la comercialización del primer cultivo transgénico en 1996, ya son 18 los países que cultivan variedades genéticamente modificadas, y otros 45 realizan trabajos de investigación y ensayos a campo. Así lo demuestra el estudio realizado por C. Ford Runge, importante analista económico de los Estados Unidos. “La adopción y difusión de los cultivos transgénicos se ha expandido globalmente y está lista para transformar la producción y el desarrollo en todo el mundo”, señaló C. Ford Runge, director del Centro para la Política Agrícola y Alimentaria Internacional de la Universidad de Minnesota y Profesor distinguido de Economía y Derecho Aplicados de la Universidad McKnight. “Decenas de miles de ensayos de laboratorio, en invernadero y a campo se están realizando sobre 57 cultivos en países de todos los continentes”. El estudio, denominado “La difusión global de la biotecnología vegetal: investigación y adopción en 2004”, muestra un valor comercial de 44 mil millones de dólares para los cultivos transgénicos en las campañas 2003–2004. El 98% de este valor se concentró en cinco países: Estados Unidos, Argentina, China, Canadá y Brasil, y en cuatro cultivos: soja, algodón, maíz y canola. Hasta hoy, Estados Unidos lidera la producción de cultivos transgénicos con 27,5 mil millones de dólares en 2003–2004, provenientes de variedades de soja, maíz, algodón y canola. Lo secunda Argentina, con 8,9 mil millones, originados a partir de cultivos transgénicos de soja, maíz y algodón. Le siguen, en tercero, cuarto y quinto lugar, China (algodón), Canadá (soja, maíz y canola) y Brasil (soja), con 3,9, 2,0 y 1,6 mil millones de dólares, respectivamente. Algunos estudios estiman que en la próxima década, y a medida que se asignen más subsidios a la investigación y al desarrollo y se aprueben muchos de los eventos transgénicos que hoy se están ensayando en el campo, el valor global de cultivos genéticamente modificados se quintuplicará, alcanzando los 210 mil millones de dólares.

Argentina lidera la adopción en América Latina, con 13,9 millones de hectáreas en 2003 de soja, maíz y algodón transgénicos. Para estos tres cultivos, Argentina ha aprobado ya un total de 8 eventos, que incorporan las características de tolerancia a herbicida o resistencia a insectos. Argentina es también líder en investigación y desarrollo y en ensayos a campo en la región, con ensayos en soja, maíz, algodón, papa, alfalfa, girasol, arroz y trigo.

“Vemos una continua expansión de las posibilidades científicas y comerciales de la biotecnología vegetal para la próxima década”, dijo Runge. “La mayor expansión, en términos de nuevas aprobaciones y cultivos comerciales, se verá probablemente en Asia, América Latina y parte de África.”

Mientras Norteamérica es el epicentro de la investigación científica, más de la mitad de los 63 países comprometidos con la investigación y la producción en agrobiotecnología, son países en desarrollo. El estudio señala a China, Argentina, Brasil, Sudáfrica, Australia, India y Europa del Este como centros de influencia que impulsarán el desarrollo en el futuro. China ha emergido como uno de los más importantes centros de investigación en la biotecnología de plantas, gracias a una inversión del orden de los cientos de millones de dólares realizada por el gobierno. Esto posiciona a China como el segundo país, atrás de Estados Unidos, que más ha subsidiado la investigación y el desarrollo en esta área. De acuerdo con el estudio, otras regiones están también invirtiendo en investigación con el objetivo de mejorar la producción agrícola y los ingresos de los productores rurales:

• Sudáfrica, que lidera el continente en desarrollo y adopción, con variedades aprobadas de soja, maíz y algodón transgénicos, es el sexto país en producción de cultivos genéticamente modificados.

• India, que cultiva algodón resistente a insectos, tiene al menos 20 centros de investigación involucrados en la investigación y desarrollo de 16 cultivos transgénicos.

• En Amércia Latina y el Caribe, son cinco los cultivos transgénicos que están aprobados y se están realizando ensayos a campo de muchos otros. Argentina marca el camino, seguida de Brasil.

En Europa la investigación y el desarrollo de la biotecnología vegetal avanza mucho más lentamente debido a la moratoria de facto impuesta por la Unión Europea para la aprobación de nuevos cultivos transgénicos en 1999 y levantada recientemente. A pesar de la postura anti-OGM que ha adoptado, la UE no ha podido impedir la adopción de los transgénicos en el resto del mundo. “Si la UE continúa con sus restricciones en el sector, podrá hacer que la difusión de los cultivos transgénicos avance un poco más lentamente, pero no podrá frenarla”, señaló Runge. “Si en cambio la UE se comprometiera seriamente con la agrobiotecnología, la difusión y adopción global de la tecnología sería mucho más rápida”.

El estudio está disponible en el sitio http://www.apec.umn.edu/faculty/frunge/globalbiotech04.pdf . El Consejo para la Información de la Biotecnología (Council for Biotechnology Information,USA) apoyó la realización de este estudio, aunque los resultados son exclusivamente de los autores, basados en fuentes bibliográficas, datos provistos por los gobiernos, informes del sector privado y entrevistas personales. Los resultados pertenecen a los autores y no la Universidad de Minnesota.

Por Dr. C. Ford Runge

CV Dr. C. Ford Runge

Formación

Doctor en Economía Agrícola de la Universidad de Wisconsin
Master en Economía, Universidad de Oxford
Licenciado en Economía de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill.

Cargos que ocupa

Profesor Distinguido de Economía y Derecho Aplicados de la Universidad McKnight

Director del Centro de Políticas Agrícolas y de Alimentación Internacionales, Departamento de Economía Aplicada, Universidad de Minnesota, Minneapolis, Estados Unidos

Área de conocimiento

Agricultura, recursos naturales e industriales

Experiencia

Miembro del Consejo para Relaciones Exteriores, Miembro del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes de EEUU, Becario de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, Asistente Especial de los Representantes de la Industria de EEUU en Ginebra.