Un terreno apto para el crecimiento, la normalización del sistema financiero y un acuerdo más flexible con el Fondo Monetario Internacional (FMI) serían las consecuencias positivas que tendría el país si la reestructuración de la deuda en default, por US$ 81.800 millones, logra alta aceptación.
Pero un óptimo resultado en el proceso también tendría un costado delicado: la entrada de capitales que recibiría la Argentina por el optimismo derivado del cierre del canje presionaría hacia abajo la cotización del dólar, alterando la política monetaria y cambiaria del Gobierno. Esas son algunas de las consideraciones que distintos analistas hicieron cuando LA NACION los consultó sobre cuál sería el escenario posterior al default, en el supuesto caso de que el país consiga una adhesión del 70%, como espera el Gobierno.
Transitando la recta final del tortuoso proceso de reestructuración, en la administración kirchnerista dicen que en enero el canje será un hecho. ¿Cómo será el camino que recorrerá la Argentina posdefault? ¿La mejora en la actividad económica será inmediata o habrá que esperar?
Para el economista de la Universidad del CEMA, Jorge Avila, la respuesta a cuál será el horizonte si el canje avanza "es de manual", porque levantará las barreras que hoy traban el ingreso de nuestro país en el mercado internacional de capitales. Además, consideró que se producirá una repatriación de divisas y que eso impulsará el nivel de inversión.
El economista dijo que el ingreso de capitales podría subir del actual 17% del PBI al 20%. Y recordó que en el mejor momento de la década del 90 llegó al 21 por ciento. "Es indudable, casi de manual, que si la Argentina termina bien el proceso se abrirán horizontes para la inversión, pues se restablecerá el crédito internacional. De todos modos, dependerá de la importancia de los problemas que queden en pie. Si la quita es grande y la sensación que queda en el mercado es de que el país actuó honestamente y pagó lo que puede y no lo que quiere, ensancha más el horizonte", dijo a LA NACION. Igual, según Avila, eso solo no alcanzará. También será preciso que el Gobierno fomente un clima de unión política, deje atrás los enfrentamientos y dé un mensaje de respeto a la propiedad privada. En tanto Miguel Bein, ex integrante del equipo económico de José Luis Machinea y consultor económico, fue más allá y dijo que la entrada de capitales hará presión sobre el dólar y bajará su cotización. Ese es el mayor riesgo que enfrentará el Gobierno.
¿Cómo deberá actuar? Posiblemente, señaló, el Banco Central deberá aumentar sus intervenciones en el mercado, con el consiguiente incremento de emisión monetaria. "Para esterilizar ese efecto expansivo, el Gobierno tendrá dos vías: colocar nueva deuda vía Lebac [letras del Banco Central] o instrumentar una política fiscal muy dura para que sea el Tesoro el que le compre las reservas excedentes", sostuvo. Igual, recordó que las tasas de las Lebac están en baja y que, de seguir así, para abril o mayo, cuando el canje sea cosa del pasado, las letras no tendrían demanda. Por otra parte, dijo que el capital que ingrese desde el exterior demandará bonos posdefault y que eso bajará la tasa interna de retorno (TIR). "La apreciación de los bonos públicos es muy benéfica sobre los activos. Una caída de la TIR de los bonos conlleva una mejora en el patrimonio del sistema financiero. Eso ayudará a aceitar los mecanismos de la actividad", señaló.
Ingreso de capitales, mejora del sistema financiero y financiación para la actividad productiva serán algunas de las consecuencias que traerá un canje exitoso. El economista Aldo Abram agregó otra: restablecer el acuerdo con el FMI, suspendido desde hace tres meses.
"El primer impacto que tendrá será la continuidad del acuerdo que está demorado, porque la Argentina va a necesitar la aprobación de cinco o seis waivers para continuar con el programa. Además, habrá que sentarse a negociar las metas cualitativas para los próximos dos años", dijo el analista.
Lo importante, a su juicio, es que si la reestructuración resulta, el organismo multilateral seguramente "mostrará una posición más flexible, y eso es importante para la futura negociación", consideró. En cuanto a la actividad económica, Abram prevé que 2005 será un año de menor crecimiento que el actual (el PBI crecería 7%, según la estimación del Gobierno), "pero no por desconfianza, sino porque la capacidad instalada que permitió tener altas tasas de crecimiento se va terminando".
Para Abram, el ingreso de capitales no se traducirá en mayor inversión hasta que los privados estén seguros de que en el país "hay seguridad jurídica y de que se terminaron el intervencionismo y el estatismo".
Escenarios
Aldo Abram
"Si se alcanza la reestructuración con los bonistas, la posición del FMI será más flexible para futuros acuerdos"
Jorge Avila
"El ingreso de capital puede pasar del 17 al 20% del PBI. La inversión dependerá de los problemas que queden en pie"
Miguel Bein
"El mayor riesgo para el Gobierno es que baje el dólar. El Banco Central deberá aumentar su intervención en el mercado"