La provincia de Buenos Aires apuesta a proponerles a los acreedores de su deuda en default una fuerte quita, similar a la que ofrece el gobierno nacional, aunque sin dejar de negociar con los bonistas italianos liderados por Nicola Stock.

El gobierno de Felipe Solá se prepara para contratar antes de fines de año al que será el banco colocador de los US$ 2900 millones que podrían canjearse a partir de marzo del año próximo.

El ministro de Economía bonaerense, Gerardo Otero, dijo a LA NACION que la provincia "estará muy cerca de la quita ofrecida por el gobierno nacional", aunque con "algunas características específicas". De hecho, el 64,5% de la deuda bonaerense en default está en manos de tenedores de bonos minoristas, un 13% en las AFJP, un 7,4% en los fondos institucionales y un 15% no fue identificado.

Por esta razón, aclaró Otero, es posible que la oferta provincial tenga "una mayor proporción de bonos Par" que la efectuada por el Estado nacional. "Aunque todavía no están todos los detalles de la propuesta, vamos a estar muy cerca de la Nación en términos de quita, aunque con más bonos Par", dijo el ministro.

Al 31 de julio de 2004, la deuda bonaerense totalizaba $ 28.100 millones, dividida en $ 9100 millones que no se pagan (en default) y $ 14.000 millones que se cumplen en forma regular. Su principal acreedor es el gobierno nacional, con el 57,1% del total, seguido por los tenedores de eurobonos, con un 29,5%; los bancos multilaterales, con un 8,9%, y el 1,5% restante corresponde a créditos bilaterales con los países desarrollados.

En busca de los bonistas

Tras designar en 2003 al Citigroup como agente financiero, la administración bonaerense diversificó sus energías.

Por un lado, comenzó a identificar a los bonistas afectados por el default, a través de la agencia de "cazabonistas" Bondholder Communications Group. El 42% de sus acreedores está en Italia; el 15,7%, en la Argentina; un 11,1%, en Suiza; un 4,2%, en EE.UU.; un 3,2%, en Gran Bretaña, y el 15,1% no fue identificado.

Por otra parte, la provincia mantuvo una serie de reuniones con los líderes del Comité Global de Acreedores de la Argentina (GCAB), Hans Humes, del Argentine Bondholders Group (ABC), y el polémico Nicola Stock, titular de la Task Force Argentina (TFA), férreos adversarios del gobierno nacional.

Otero destacó: "Nuestra relación con los acreedores fue más amigable que la que mantuvo el gobierno nacional, porque la situación es diferente". El funcionario opinó: "Stock quiere negociar, y es posible que retoquemos algunas cuestiones de la propuesta para hacerla más digerible, sin alejarnos del esquema nacional".

De hecho, el Gobierno tiene la llave -legal y política- para aprobar o reprobar la propuesta bonaerense y, por lo tanto, difícilmente le permita que lleve adelante una oferta demasiado condescendiente hacia los acreedores.

Sin embargo, Otero consideró que el buen diálogo con los acreedores puede marcar una diferencia importante en el resultado. Con este objetivo, Stock y la provincia firmaron un convenio de "confidencialidad", según explicó el vicepresidente para mercados emergentes de la consultora de cazabonistas, Hernán López.

En diálogo telefónico con LA NACION desde Nueva York, López dijo que el acuerdo con los bonistas italianos es vital para la provincia, ya que si "Stock y su gente deciden quedarse afuera, el número de hold out sería demasiado importante". Por esta razón, López consideró que la oferta final bonaerense será más tranquila que la propuesta formulada por el gobierno nacional.

Al respecto, el analista Alejandro Suárez, del Centro de Estudios Bonaerenses (CEB), consideró: "En un principio, el gobierno provincial pensaba en acompañar la quita nacional sin matices, pero ahora está en condiciones de afrontar una posición mejor si puede mantener la recaudación propia en unos $ 600 millones mensuales. La provincia puede tener una actitud más permisiva que la Nación y eso permitirá que la quita no sea tan dura", concluyó Suárez.

Al respecto, Nicola Stock destacó: "Hasta que el gobierno nacional congeló la negociación que manteníamos con la provincia, había una buena relación con Otero, con quien me reuní tres veces".

En diálogo telefónico con LA NACION, desde Roma, Stock indicó: "El diálogo con Buenos Aires era de buena fe, pero ahora estamos esperando que hagan la oferta". El representante de los bancos italianos dijo que la provincia "puede avanzar en una negociación rápida y equitativa".

-¿Qué pasará si Buenos Aires ofrece una quita similar a la de la Nación?

-En ese caso, nuestra respuesta también será de rechazo y se romperá el buen diálogo que hubo hasta ahora -remató Stock.

Por Martín Kanenguiser
De la Redacción de LA NACION

Los negociadores, frente a frente

Gerardo Otero

"La quita de la provincia estará muy cerca de la que ofrecerá la Nación, aunque con algunas particularidades"

"Nuestra relación con los acreedores fue más amigable que la que mantuvo el gobierno nacional"

Nicola Stock

"El diálogo con Buenos Aires era de buena fe... Pero si la quita que ofrecen es similar a la de la Nación, la rechazaremos"