Brasil, el único mercado externo de importancia que le queda al arroz argentino, parece endurecerse, debido al acuerdo que negocian en estos días productores, industriales y el gobierno de Lula para el abastecimiento de sus molinos con cereal propio.

La semana pasada, los productores brasileños interrumpieron durante cuatro días el tránsito fronterizo en protesta por las importaciones de arroz argentino que, según ellos, ingresa más barato.

"Pero la realidad es que los arroceros brasileños no les vendían a sus industrias, reteniendo mercadería porque especulaban que la cotización iba a subir. Por ese motivo, ese hueco fue cubierto con arroz de la Argentina y de Uruguay, que les aseguran continuidad a la labor de las fábricas", expresó Yamila Saiz, gerente de exportaciones de Molino ALA (Alimentos del Litoral Argentino), del grupo Pilagá, en diálogo con LA NACION.

"Pero tampoco es cierto que el arroz argentino es más barato", insistió Saiz. "En la Argentina, la saca de 50 kilogramos se cotiza en unos 30 pesos, mientras que en Brasil está en 27,5 reales. Lo que ocurre es que a las fábricas brasileñas les conviene comprar fuera del país, porque su gobierno las beneficia con exenciones impositivas a la industrialización de mercadería importada y, además, les otorga un crédito fiscal que pueden descargar en otros impuestos", agregó la ejecutiva.

Grave perjuicio

A cambio de liberar el tránsito fronterizo el gobierno brasileño comenzó a negociar un acuerdo con los arroceros. "Si bien el tránsito de mercadería se normalizó, la situación es preocupante, porque si surge un arreglo, sin duda se perjudicará a los exportadores argentinos, que verán reducidos los embarques.

"Y si no hay entendimiento -agregó Saiz-, se corre el riesgo de que los productores brasileños vuelvan a bloquear los accesos fronterizos para impedir nuevamente el paso del arroz argentino hacia el único mercado que le queda."

En ese sentido, la empresaria manifestó que el mercado externo para el cereal sufrió una caída del 60 por ciento en las últimas cuatro zafras, que se miden en el período que va entre el 1° de marzo de cada año y el 28 de febrero del siguiente.

Saiz recordó que en el ciclo 2000/2001 la Argentina exportó 728.000 toneladas de arroz y este año no se superarán las 350.000. "Del millón de toneladas que se cosecha, se calculaba exportar en el período 2003/2004 unas 500.000 toneladas, para quedar con un carry over [excedente para el período siguiente] de 150.000 toneladas. Pero hasta el momento, desde el 1° de marzo al 31 de agosto sólo se embarcaron 190.000 toneladas, con lo cual nos quedarán en stocks unas 250.000 toneladas, lo que generará un efecto bajista en el precio del mercado", apuntó la ejecutiva.

Esta consecuencia quizá pueda ser contrarrestada por la falta de agua que se registra en las zonas de producción, como sucede en la provincia de Entre Ríos, donde hay arroceros que ya comenzaron a reemplazar la siembra del cereal por el de la soja, debido a la falta de agua en los perfiles del suelo.

Mercados perdidos

Cabe recordar que la Argentina tenía, además de Brasil, otros mercados como Chile, Irán, Haití y Perú, pero desde el año pasado sólo quedó el principal socio del Mercosur, que compró 296.000 toneladas.

"Se han cerrado mercados como Irán, por cuestiones políticas; Chile, que optó por importar el cereal de Tailandia, que subsidia totalmente la producción; Haití, que también le compra a ese país asiático, a Vietnam y a los Estados Unidos, y Perú, que también importa del país del Norte", concluyó Saiz.

Por Roberto Seifert
De la Redacción de LA NACION