Muchos políticos, en especial de la oposición, ya cambiaron de discurso como el del Partido Liberal Radical Auténtico, quienes en un principio apoyaban el impuesto, llamativamente ahora su titular Julio César "Yoyito" Franco habla de los problemas que podría traer el impuesto.
Los sojeros tratan de imponer su conveniencia, es importante recordar que se trata de un grupo con un alto poder económico, influyendo notablemente en las decisiones políticas que se puedan tomar.
Algunos sojeros hablan de la vuelta del tractorazo cerrando las principales rutas del país. Otros realizan un intenso lobby ante los parlamentarios a fin de convencer a los mismos de que un eventual cobro de impuesto a la exportación significaría supuestamente la extinción del sector.
Los sojeros pretenden mantener sus privilegios impositivos, ya que es uno de los sectores que menos tributa a pesar de ser uno de los más rentables de nuestra economía. El sector aumentó considerablemente en los últimos años sus utilidades gracias a la duplicación de la productividad y a la disparada del dólar y de los precios internacionales. Actualmente el gravamen es solo para la presente zafra y de alrededor de 1,3%, si consideramos el precio de venta promedio de 250 dólares la tonelada, cuando en Argentina el gravamen es de 23,5%.
En Paraguay los sojeros aportarán al fisco en concepto de impuesto a la exportación solamente unos 7 millones de dólares, mientras que en Argentina los agroexportadores contribuirán al Tesoro con 2.500 millones de dólares.
Gravar las exportaciones de soja en bruto no solo posibilitará al gobierno acceder a un importante capital, que bien podría ser destinada a mejorar las condiciones de vida de los campesinos sino que también alentará el desarrollo de la industria procesadora de soja como en la Argentina, donde la industrialización convirtió al vecino país en el mayor exportador de harina, aceite y pellets, mientras toda la economía se sumergía en una profunda crisis económica, el sector oleaginoso se constituía en el más moderno del mundo, aumentaba sus inversiones y sus aportes al fisco y generaba un gran aumento de la demanda de mano de obra.