Desde hace dos años, la Red de Información de Interés Agronómico realiza
controles en lotes y brinda capacitación a los productores. La enfermedad
provoca pérdidas multimillonarias en países vecinos (Brasil, Paraguay y Bolivia)
y en la última campaña llegó a nuestra región.
El campo argentino ya se está preparando para iniciar una nueva campaña de
soja, y los productores buscan la manera de obtener el mayor rinde posible. Uno
de los aspectos sobre los que se pondrá mayor atención es en la roya de la soja,
una enfermedad que causa pérdidas multimillonarias en nuestros países vecinos
(Brasil, Paraguay y Bolivia) y en la última campaña llegó a nuestra región, por
lo cual debe ser motivo de lógica preocupación por parte de los productores.
En este sentido, la Red de Información de Interés Agronómico (RIIA), viene
trabajando sobre esta enfermedad desde la Campaña 2002/2003, y dentro del
programa de acción propuesto para enfrentar la enfermedad en la región, está
dictando cursos de capacitación orientados a los técnicos y productores,
específicamente dedicados a brindar información sobre esta enfermedad.
“Estar alerta pero sin pánico” es el lema del programa para abordar esta
enfermedad, en estos talleres el RIIA capacita a técnicos y productores en la
identificación temprana de la enfermedad, cuáles son los síntomas que deben
preocupar y qué puede hacerse para atenuarlos y generar sistemas de alerta.
Además, el programa tiene en ejecución un sistema en red de monitoreo semanal de
distintos lotes de la región centro-norte de Santa Fe, con el objetivo de
detectar problemas, lanzar alertas —en el caso de que sea necesario— y trabajar
en soluciones.
El Programa RIIA es desarrollado de manera conjunta por la Facultad de Ciencias
Agrarias (UNL), la Estación Experimental Rafaela del INTA y profesionales de
empresas, cooperativas e instituciones vinculadas con la producción agrícola de
la región central de la provincia de Santa Fe.
DIFÍCIL DE DETECTAR. En la pasada campaña y desde noviembre de 2003,
el RIIA monitoreó en forma semanal 52 lotes distribuidos en la región central de
la provincia de Santa Fe. Allí trató de identificar la evolución de distintas
enfermedades foliares, poniendo especial atención en la roya de soja, provocada
por el Phakopsora pachyrhizi, causante de la versión más dañina, conocida como
la roya asiática.
“En la última campaña detectamos que la enfermedad se hizo presente luego de las
lluvias de fin de marzo, que coincidieron con un período de alta humedad
ambiental y con un mayor período de mojado de las hojas”, indicó el RIIA en un
comunicado. Además manifestaron que “todos los cultivares observados presentaron
la enfermedad y en todos los estados de desarrollo, lo cual puede indicar que,
si existe el patógeno y las condiciones ambientales son propicias, la roya puede
manifestarse en cualquier estado de desarrollo y en cualquier cultivar”.
La roya normalmente puede detectarse en pequeñas decoloraciones en la cara
inferior de las hojas, que luego tornan bronceadas y pueden observarse pequeñas
lesiones abultadas como pústulas de color marrón, en un estado más avanzado
lleva al amarillamiento y la caída de las hojas o el secado. Estos síntomas son
muy claros, y puede verse a simple vista o con lupas de poco aumento cuando la
enfermedad ya está avanzada. “Esto sucede luego de varios días o semanas de
presencia en el lote, cuando ya es tarde para tomar decisiones de control”,
indican desde el RIIA.
La identificación temprana —por el contrario— no es fácil y requiere de personal
especialmente entrenado, además de la realización de análisis especiales que
comprueben la existencia del hongo.
QUÉ HACE EL RIIA. Los monitoreos semanales realizados por expertos que
integran el RIIA permiten detectar tempranamente la enfermedad en la región
centro-norte de la provincia de Santa Fe, un aspecto clave para iniciar medidas
de control y vigilancia de los lotes.
Otro aspecto positivo de estos controles, además de alertar al propietario o
arrendatario del cultivo ante cualquier inconveniente, es que sirven para
alertar a lotes vecinos o a la región de qué enfermedades están acechando a los
cultivos cercanos, a fin de tomar precauciones.
Además de los monitoreos, el RIIA realizó hasta la fecha diez talleres de
capacitación para más de 200 participantes provenientes de Santa Fe, Entre Ríos,
Córdoba, Buenos Aires y hasta de Uruguay. El objetivo de esta actividad es
“lograr que los participantes reconozcan los signos y sintomatología de la
enfermedad en sus estados iniciales, adquieran destrezas para rechazar lotes
como negativo, dispongan de criterios de muestreo y estrategias de manejo y
control de la enfermedad”.
CHARLAS. Junto a los Talleres, RIIA realiza una serie de charlas
informativas para productores en toda la región en conjunto con las empresas
participantes del Programa. Las últimas charlas se realizaron en las localidades
de Videla y Emilia; en la Cooperativa Agrícola de Gobernador Crespo; Coop. Agr.
Gand. Guillermo Lhemann, en Rafaela.
De qué se trata
La roya de la soja es una enfermedad fúngica de alto potencial destructivo. En un comienzo se detectó en el nordeste del país y fue reconocida por provocar severos daños en lotes de soja ubicados en varios continentes, desde su identificación a comienzos del siglo pasado en Asia. Es producida por dos especies de patógenos: Phakopsora pachyrhizi, conocida como la roya asiática (de mayor virulencia) y Phakopsora meibomiae o roya americana (más benigna). Si las condiciones climáticas son propicias, la roya asiática es una enfermedad explosiva, de fácil dispersión: en 21 días puede llegar a afectar el 90% de las plantaciones.