En sintonía con la tendencia existente en varios países desarrollados de consumir alimentos más sanos, la Argentina podría tener en los próximos años una demanda más activa de aceites de girasol medio y alto oleicos, dos subproductos que son libres de un ácido precursor del llamado colesterol malo.

Hace un par de años estos aceites comenzaron a ser buscados por importantes industrias de frituras, restaurantes y locales de comidas rápidas de la Unión Europea y los Estados Unidos, porque no requieren un proceso industrial, denominado hidrogenación, como sí necesita el aceite tradicional de este cultivo, para estabilizarse, resistir altas temperaturas, no quemarse ni dar olor.

A diferencia del aceite estándar de girasol, con los oleicos se evita, igual que en el caso del aceite de oliva, este proceso industrial y la consecuente generación de ácidos trans, que tienen una relación directa con el colesterol malo.

Por el momento, en el nivel mundial sólo se producen unas 350.000 toneladas de oleicos de girasol, entre el alto oleico y el medio oleico (el primero contiene más de un 80% de ácido oleico, con una composición similar al aceite de oliva, y el segundo, entre 50 y 60%, aproximadamente), versus casi 12 millones de toneladas del aceite tradicional del cultivo.

Mientras tanto, en la Argentina hoy se siembran entre 80.000 y 100.000 hectáreas de oleicos (equivalen a una producción de 30.000 toneladas de aceite), una superficie que representa el 5,5% del total del girasol, que asciende a 1,8 millones de hectáreas.

Además, este cultivo especial (por sus características de producción no es un commodity) se hace mediante contratos cerrados entre productores, empresas proveedoras de semillas, industrias o exportadores asociados en la compra de la mercadería.

Oportunidades

Los oleicos tuvieron históricamente primas de entre un 10 y un 25% por sobre el precio del girasol común; no obstante, según fuentes de la industria semillera, ahora el premio se considera más por una conjunción de factores, como el rinde obtenido, la zona de producción y aspectos de la comercialización, por ejemplo.

Según especialistas consultados por LA NACION, la Argentina podría tener una buena oportunidad de mercado con los oleicos, ya que algunos países rotularán los alimentos que contienen aceites (Dinamarca ya lo hace desde este año y el resto de la Unión Europea y Estados Unidos lo harán desde 2006), como una forma de brindar a los consumidores más información sobre el tipo de producto que compran.

"Por ahora no hay una demanda importante, pero se nota un cambio; la tendencia es ir hacia los oleicos", comentó Carlos Feoli, gerente de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir).

Según Pablo Ogallar, gerente de Negocios de Girasol y Licencias de Monsanto, gran parte del futuro del cultivo de girasol está ligado a los alto oleico. "Por allí va a venir el gran crecimiento del cultivo en el mediano plazo", indicó el ejecutivo.

Para Jorge Moutous, gerente comercial de Advanta, la mayor demanda podría permitir que el oleico sea un producto más masivo, y no sólo un cultivo especial.

"En los Estados Unidos se transformó en un producto muy importante (se siembran unas 500.000 hectáreas)", afirmó.

Francisco Firpo, director de Nidera Semillas, consideró que el girasol ya está en un proceso de cambio de calidad. "El cultivo se va a transformar en un medio oleico. El cambio va a ser cualitativo, no por mayores precios", precisó.

En Dow AgroSciences, la tercera empresa más importante del mercado de semillas de girasol en el país, prefirieron mostrarse más cautos. "Hay una posible oportunidad para una aplicación específica, pero implica un proceso a largo plazo, que no es mágico y donde hay pros y contras en el contexto del cultivo, como el retroceso de la superficie de siembra, un corrimiento a zonas periféricas y costos en logística, entre otras cosas", indicó Roberto Domínguez, responsable del Departamento de Cultivos Especiales de la empresa.

La oferta

Mientras algunos especialistas proyectan una mayor demanda por estos aceites, que no vienen de un cultivo transgénico, las empresas semilleras invierten para tener más híbridos oleicos.

Dow AgroSciences fue la primera empresa en trabajar con oleicos en la Argentina y desde la década pasada lanzó más de 10 híbridos; hoy tiene los materiales de alto oleico Trisol 600 y Trisol 700.

Nidera, que destina el 15% de su presupuesto de mejoramiento del girasol para la calidad de este producto, registró los híbridos de alto oleico Aromo y Aromo 10. También desarrolló varios materiales medio oleico. Desde hace tres años, esta empresa exporta a los Estados Unidos sus semillas de oleicos, por ahora para un proceso de evaluación, pero que podrían sembrarse en escala allí en unos años más.

Monsanto, otro de los jugadores del mercado de semilla de girasol, acaba de lanzar su línea Dekasol Oil Plus, con los híbridos alto oleicos 3845 y 3945. Esta empresa invierte unos 700.000 dólares por año en un programa de investigación en este cultivo.

Finalmente, Advanta anunció que tiene semillas para cubrir unas 10.000 hectáreas con su híbrido alto oleico Olisun y KWS informó que está evaluando varios cultivares.

Por Fernando Bertello
De la Redacción de LA NACION

Beneficios de una "semilla saludable"

Los híbridos de girasol alto oleico nacieron de la iniciativa de la empresa Dow AgroSciences Argentina, que, al igual que los científicos de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) buscaba una semilla capaz de convertirse en un aceite de alta calidad nutricional y precio competitivo.

"Así nació el girasol alto oleico", recordó el doctor Marcelo Tavella, director del Programa de Prevención del Infarto en la Argentina (Propia), que depende de la UNLP. "Tiene una composición similar a la del aceite de oliva, pero no su sabor ni su precio, ya que cuesta como un aceite de girasol de primera calidad", explicó.

Tavella añadió que, a diferencia de los aceites de consumo masivo en nuestro país, el girasol alto oleico (comercializado masivamente por la Cooperativa Obrera de Bahía Blanca) contiene menos ácidos grasos omega 6 (que cuando superan determinada proporción son factor de riesgo de enfermedades cardíacas) y una mayor presencia de ácidos grasos omega 9, beneficiosos para la salud arterial.

"Es un aceite muy estable a altas temperaturas y apto para frituras, tanto hogareñas como industriales. El alto oleico permite, además, reemplazar las grasas hidrogenadas, probado factor de riesgo cardiovascular, de la composición de los alimentos", expresó el director del programa que depende de la UNLP.