Las nuevas normativas chinas para el comercio de alimentos, que para la Argentina afectan especialmente a la soja, motivaron el rechazo de las principales entidades del sector cerealero y aceitero del país, que pidieron al gobierno una acción conjunta con Brasil y Estados Unidos.
Una traba más al negocio de productos procesados, que continuará en octubre con otras exigencias para los aceites vegetales crudos (los que exporta la Argentina).
China puso en vigencia, a partir del 1º de julio pasado, normas reglamentarias (la denominada resolución 73) que establecen nuevos requisitos de "inspección y cuarentena" para la importación de productos animales y vegetales, "que acarrean incertidumbres respecto de las exportaciones a ese destino", sostuvo Ernesto Liboreiro, el titular del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (Inai).
Los productos sujetos a inspección, según la norma general, deberán solicitar la aprobación previa a la firma del correspondiente contrato para importación. El certificado de aprobación que surja de la solicitud tendrá una validez de seis meses a partir de su expedición. Sin embargo, "dicho certificado puede ser anulado en el caso de que se dicte alguna medida por parte de las autoridades competentes chinas, que prohíba, según las normas chinas, el ingreso de determinados productos", consideró el especialista.
Los requisitos de inspección y cuarentena que estén dentro del permiso deberán constar en el contrato de importación y deberá existir una cláusula por la cual se comprometerá (el exportador) a que los productos a importar cumplen con las normas "aplicables" chinas y las normas sobre seguridad alimentaria.
Asimismo, en caso de ser genéticamente modificados (o ser derivados de estos) deberán adjuntar la documentación sobre seguridad y etiquetado correspondiente. En caso de que sean importaciones de soja, se debe precisar el nombre del exportador y el proveedor correspondiente.
"En la práctica esta norma podría significar un permiso para que el gobierno chino apruebe o rechace la mercancía cuando esta llegue al puerto", estimó el directivo, quien agregó: "Junto con la inspección que se realice al momento de la carga de la mercadería en el puerto de origen se realizaría una nueva inspección al momento de la descarga, lo que implica la posibilidad de que el embarque aprobado en la partida no lo sea en el destino".
"La norma no ha sido notificada en la OMC, y es contraria los criterios de previsibilidad y transparencia comprometidos por la China en su ingreso", remarcó Liboreiro. Asociaciones empresarias de los sectores cerealero y oleaginoso de Argentina (Ciara y CEC), Brasil (Abiove y Anec), Estados Unidos (Naega y Nopa) solicitaron acciones conjuntas de sus respectivos gobiernos. Según el gobierno chino, las nuevas normativas no modifican el escenario, pero las entidades locales no están de acuerdo. Encima, en octubre próximo se agregarán otros cambios. En particular para este sector se exigirá que los aceites vegetales crudos deberán pasar por análisis sanitarios similares a los que los aceites refinados. Esto demuestra una vez más la decisión política del gobierno chino de imponer cada vez más trabas al comercio de aceites vegetales, para que el valor agregado se produzca en su país.