A un año de la firma del Memorando de Entendimiento firmado por el Ministerio
de Asuntos Campesinos y Agropecuarios con la GTZ y contando con la cooperación
técnica de esta entidad, se ha elaborado ya la normativa para el sector, en
correspondencia con las normas vigentes a nivel internacional; la misma está
siendo actualmente socializada con todas las organizaciones relacionadas a la
producción orgánica en Bolivia.
Además el MACA está trabajando en coordinación con la Asociación de
Organizaciones de Productores Ecológicos de Bolivia (AOPEB) con el objetivo de
consolidar un sistema de fomento y control de la agricultura orgánica.
El resultado de estas acciones será el fortalecimiento de las organizaciones
de productores orgánicos, la estandarización de las normas del sector agrícola,
pecuario, avícola y forestal y el reconocimiento del Sistema Nacional de la
Agricultura Orgánica a nivel internacional.
El Viceministro de Asuntos Agropecuarios, Lic. Víctor Barrios, indicó que la
producción orgánica se ha consolidado y extendido en todo el mundo en los
últimos años y cada país ha establecido cierto grado de este tipo de producción.
Europa, EEUU y Japón han logrado un crecimiento muy importante en la producción
y comercio de productos orgánicos en el mercado internacional.
Se estima que la demanda y consumo de productos orgánicos de origen
agropecuario para el año 2010 alcance hasta el 20 por ciento del consumo total
de alimentos y se convierta en un potencial mercado en los países
industrializados.
Muchos países de Latinoamérica han establecido ya sistemas de producción
orgánica, sin embargo uno de los principales problemas que limitan esta
tendencia es la falta de normativas estandarizadas, lo que obliga a los países
en desarrollo a certificar sus productos con agencias certificadoras privadas,
situación que cambiará con el reconocimiento internacional del Sistema Nacional
de Agricultura Orgánica de Bolivia, acotó el Viceministro Barrios.
Según la autoridad Bolivia cuenta con un gran potencial agroecológico, principalmente basado en sistemas de producción tradicional que se han adaptado durante miles de años a las condiciones de los ecosistemas y que en la actualidad son revaloradas por la utilización racional, eficiente y diversificada de las unidades de producción campesina.