Una sorpresa provocó ayer el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA,
según sus siglas en inglés) al pronosticar para la Argentina una cosecha de soja
de 39 millones de toneladas para la campaña agrícola 2004/2005. La estimación,
de cumplirse, significaría un incremento del 17,9% respecto del ciclo que está
por terminar.
Los analistas nacionales creen que es prácticamente imposible que se alcance esa
cifra porque debería aumentar el área sembrada y las condiciones climáticas
deberían ser perfectas.
"No hay explicación lógica, parece que hubiera un manejo de información para
llevar las cotizaciones a la baja", dijo Javier Buján, de la corredora Granar
SA.
El informe, primero del ciclo 2004/2005 en el que se considera a América del
Sur, tuvo su impacto en el mercado: en Chicago, la posición noviembre de la soja
bajó US$ 5,69 la tonelada. Al pronóstico sobre la Argentina se le sumó una
estimación de superproducción en Brasil (66 millones de toneladas) y EE.UU.
(80,69 millones), los dos primeros productores mundiales. También evaluó una
reducción de las importaciones chinas durante la actual campaña.
"Es increíble", subrayó Ricardo Baccarin, director de Panagrícola, respecto de
la estimación del USDA. "La siembra tendría que ser superior a la de la campaña
2003/2004 (fue récord, con 14 millones de hectáreas) y los rendimientos tendrían
que ser superiores a los del ciclo 2002/2003 en el que el tiempo fue óptimo",
añadió.
El analista dijo también que los productores prevén ampliar la superficie
sembrada con maíz y trigo, lo que podría restarle área a la soja. "El USDA está
sobrestimando las cosechas de América del Sur", añadió, en referencia al récord
previsto para Brasil.
El organismo norteamericano dijo ayer que la Argentina cosecharía en la campaña
que está por finalizar unos 34 millones de toneladas, en contraposición con los
cálculos de la Secretaría de Agricultura, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y
los analistas privados, que calculan unas 32 millones.
Buján, en tanto, consideró que el USDA "sistemáticamente está negando la caída
de la producción en América del Sur".
Respecto de Brasil, estimó una baja de apenas 900.000 toneladas (52,6 millones
contra los 50,6 millones calculados por los analistas privados.
Las previsiones de cosechas en alza significan que se recompondrían los stocks
mundiales de la oleaginosa y los precios a futuro tenderían inevitablemente a la
baja.