Estas palabras y tantos otros interrogantes ya deben estar grabadas a fuego en nuestros oídos, hasta en el mismo momento en que dormimos.
La verdad es que los últimos treinta días se parecieron mucho al tiempo de pre-parto de un padre y una madre. Hemos sufrido en carne propia lo que es la volatilidad.
Los períodos de elevada volatilidad son lo que muestran porcentajes superiores al 25%. Técnicamente, la volatilidad es una medida estadística que muestra la magnitud de cambio en el precio y se calcula como la desviación estándar anualizado el cambio diario en el precio.
Cuando el mundo tiene bajos niveles de existencias de granos y subproductos, la volatilidad se potencia y cualquier noticia adversa a la producción hace que ésta se acentúe.
Por eso, estos días son tan terribles. En esta columna, en esta oportunidad, proponemos alejarnos un poco de tantos análisis los que, en buena parte -no tengan duda- están realizados con intereses involucrados.
La simple observación, de los últimos tiempos, nos permite ver cómo la soja a partir de agosto del año pasado comienza a recorrer un camino ascendente que se ve interrumpido recién hace tan sólo un mes.
A partir de allí, la soja cae como una piedra en un abismo y actualmente muestra cierto grado de estabilidad que no sabemos cuánto va a durar.
Como se aprecia fácilmente, hasta agosto pasado, existía una relación más o menos razonable -en términos históricos- entre los precios del maíz, la soja y el trigo. Es cierto que era bastante más favorable para la soja, pero también lo es que no resultaba algo llamativo.
En cambio, desde agosto la distancia entre precios sí empezó a ser llamativa .
Vale entonces preguntarse si esta relación continuará o, ya sea como resultado de una baja de la soja o como respuesta de una suba del trigo y el maíz, habrá un restablecimiento de la relación, más o menos histórica, entre los precios de cada uno de estos granos.
El escenario alternativo está planteado. Bien vale tomar en cuenta otros factores productivos, al momento de sembrar, como ser el de la rotación.
Queda en sus manos analizar el gráfico y sacar sus propias conclusiones.