La producción de vinos orgánicos en Chile es nueva, pero con índices de crecimiento interesantes. A comienzos de los ’90 aparecen los primeros proyectos en este ámbito, siendo pioneras las viñas Lomas de Cauquenes y Carmen, que comenzaron con pocas hectáreas de plantación. Sin embargo, con el pasar de los años, otras viñas nacionales se sumaron a esta experiencia, llegando en 1997-1998 a las 44 hectáreas, según datos proporcionados por ODEPA. Esta producción creció fuertemente entre 1999 y 2000, donde se calcularon 437 hectáreas plantadas de vinos orgánicos, mientras que en 2002 y 2003, éstas se incrementaron llegando a las 1.914. Y es que este mercado, promisorio e inserto en un país con alto desarrollo de la industria que tiene ventas cercanas a US$ 1.000 millones al año, es una nueva alternativa para llegar a mercados extranjeros como producto de nicho, aunque es necesario que la propuesta vitivinícola no sólo sea orgánica, sino que también de calidad.
Actualmente, algunas de las viñas que desarrollan estos productos son: viña Carmen, viña Santa Emiliana, viña Errázuriz, Lomas de Cauquenes, Tarapacá, entre otras, las que están sometidas a certificaciones internacionales, ya que en Chile no existe ningún organismo nacional que haga esta labor. Ejecutivos de la industria explican que luego de tres años, período considerado como de limpieza ambiental en el viñedo, se entrega la certificación. Estas son anuales y están sujetas a inspecciones que por lo menos se hacen entre dos a tres veces al año. Una vez conseguida la certificación, el producto se puede comercializar en Europa o en Estados Unidos, ambos considerados los principales mercados para el vino nacional. Actualmente operan en Chile las siguientes certificadoras: IMO, BCS Öko Garantie, Argencert, Lacon, entre otras.
La demanda por vinos orgánicos en el extranjero está aumentando, de hecho, se estima que esta categoría va a representar el 1% del consumo de vino a nivel mundial. Un dato importante es la transformación que se está dando en los supermercados en el extranjero, donde se están implementando sectores exclusivos para la venta de estos productos.

Entrevista express con Rafael Guilisasti, Gerente general de Viña Santa Emiliana

“Esperamos que sea el eje en Santa Emiliana”

-¿Cómo evalúa el negocio de la agricultura orgánica?

-La agricultura orgánica es de nicho y de mayor costo, de hecho caen los rendimientos y al quinto año de operación se da un equilibrio. Sin embargo, es un producto que está pensado para gente con mayor poder adquisitivo cuya conciencia de salud es creciente, por lo que tiene un precio más alto. Nosotros comercializamos varias líneas entre las que se encuentra Coyam, con un precio de US$ 70 la caja y Novas, que tiene un valor de US$ 45 la caja. Contamos con una bodega cuya inversión fue de US$ 2,5 millones.

-¿Qué perspectivas hay para Santa Emiliana en este ámbito?

-Santa Emiliana opera bajo VOE, es decir, viñedos orgánicos Santa Emiliana. A pesar de que es un producto que implica una velocidad de producción lenta por el sistema de certificación, la velocidad de respuesta del mercado es rápida. Es un tipo de vitivinicultura que pone el acento en la calidad. Yo creo que muchas viñas van a tener productos orgánicos, pero esperamos que en Santa Emiliana ese segmento sea el eje. Por ello estimamos que este segmento llegue a representar cerca del 40% de la facturación de la compañía a 2008, lo que nos permite transformar a la empresa, en una viña de nicho. Para este año esperamos vender entre 60 mil a 70 mil cajas.

-¿Cómo trabajan la certificación?

-En Chile no existe regulación sobre lo que se refiere a vitivinicultura orgánica. En nuestro caso, trabajamos con el organismo internacional Demeter, de origen alemán, que certifica biodinámica, además de IMO. Con estas certificaciones, podemos acceder a que nuestros productos sean vendidos en Estados Unidos y Europa, como vinos orgánicos.

-¿Cómo ve el futuro de estos vinos?

-La producción de vinos orgánicos partió fuertemente en Europa, Alemania y Francia, entre otros y se estima que la cantidad de hectáreas de orgánicos en Europa se mueve entre el 1% y 3%, y que el crecimiento del consumo de este producto, se piensa que debería llegar al 1% en el mundo.

Lorena Ampuero E.