La caída de los precios, ante la decisión de China de limitar sus compras, y los menores rindes, por los efectos de la sequía, recortarán los márgenes de ganancias. La rentabilidad, en consecuencia, será muy inferior a la esperada al inicio de la campaña. Los ojos estarán puestos en las pizarras a la espera de una recuperación que, al menos por ahora, parece poco probable.

Los productores entrerrianos aprovecharon los últimos días de buen clima para prácticamente terminar la trilla de soja en la provincia. El fin de la campaña, sin embargo, llega en medio de la desoladora realidad de la estrepitosa baja de las cotizaciones de la oleaginosa que generará un fuerte recorte en los márgenes de ganancias calculados al inicio de la siembra.
A esta circunstancia, además, hay que sumar que los rendimientos finales tampoco son los que se esperaban y, según las últimas estimaciones, se ubicarían, en promedio en la provincia, entre los 18 y 20 qq/ha, bastante por debajo de lo estimado debido a que la sequía afectó fuertemente a muchos lotes cuando los cultivos se encontraban en la etapa crítica de llenado de grano.
Pero más allá de los avatares agronómicos —los productores los conocen de sobra y saben que en buena medida dependen del clima para obtener buenos rindes—, la decisión de China de limitar sus compras fue, literalmente, un mazazo a las expectativas de los que apostaron todas sus fichas a la soja.

RAZONES. Un informe del Departamento de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, al que tuvo acceso EL DIARIO, en este sentido, señala que “los comentarios sobre la caída de los precios de la soja son diversos y guardan relación con la posición tomada en el mercado”. Operadores consultados indicaron que las notas recibidas sobre las razones de la caída “fueron varias y de distinta procedencia, pero la dificultad que se observa no es saber las razones, sino intuir cuál puede ser el piso, pues en los momentos de suba fue difícil determinar el techo con la misma fuerza que hoy se ve la caída”.
Al comenzar el declive de la oleaginosa, analiza el trabajo, “fueron los fondos de inversión quienes presionaban el mercado a través del fuerte ingreso de órdenes de venta a la plaza. Luego se fue solidificando la tendencia con argumentos contundentes que indicaron los temores respecto a las dificultades financieras de los compradores de soja de China”.
Se conoció, que en una reunión celebrada en Pekín, los compradores, que representan la mitad de la capacidad del gigante asiático, “decidieron retrasar los pedidos en la segunda mitad de este año”. Además, solicitaron “una renegociación de precios de los contratos firmados con entregas a futuros”. Dicha situación se “agravó cuando los bancos regionales comenzaron a limitar los créditos para compra de soja”, agrega el informe.
Es de destacar que China, el mayor comprador de poroto de soja del mundo y principal cliente de Estados Unidos, Brasil y la Argentina, importó durante el período 2002 alrededor de 11,5 millones de toneladas. Un año más tarde su volumen se incrementó a 21,0 millones de toneladas, y durante 2004, se suponía que crecería nuevamente el volumen a importar”, lo que hoy ha quedado en medio de la incertidumbre.
El informe del Departamento de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, por último, recuerda que “debido al déficit de la producción de soja en Estados Unidos y Latinoamérica y al aumento de la demanda mundial, los precios empezaron a subir en octubre pasado situándose en Chicago en su índice más alto en los últimos 16 años. La decisión de los compradores chinos de soja ha causado la caída acelerada de los precios en Chicago” y, en consecuencia, la desolación entre los productores argentinos y brasileños”.
Esta semana, en consecuencia, los productores entrerrianos tendrán sus ojos puestos en las pizarras para seguir atentamente la evolución de las cotizaciones de la oleaginosa que el último viernes cerraron con otra fuerte caída del 12 %. Las expectativas de un repunte —si bien nadie sabe exactamente qué puede suceder en un mercado tan volátil—, parecen remotas, a pesar de que algunos especialistas sostienen que estos niveles de precios bajos son para las posiciones más cercanas y pronostican un aumento para más adelante.
Si bien los productores saben muy bien que los precios de los granos sufren marcadas oscilaciones —muchos añoran hoy aquellos increíbles 700 pesos de hace apenas algunas semanas—, lo sucedido en este aciago mayo que finaliza hoy debe dejar algunas enseñanzas. En primer lugar, acaso, haya que aprender a trabajar más con los mercados a futuro que ofrecen herramientas para resguardarse de estas duras caídas de precios y que, en rigor de verdad, son muy poco utilizadas por los productores entrerrianos. Por otro lado, quizá, también deban recordar aquella sabia frase que aconseja poner los huevos en varias canastas porque, más allá de que la sostenida demanda de soja hacía impensable esta realidad, siempre es preferible diversificar la producción.

Danilo Lima