IDIAZABAL, Córdoba.- En esta zona del sur cordobés, una de las tantas donde
la soja brilla por su arrolladora presencia, la familia Uranga, que posee una
historia marcada por 150 años junto a la producción agrícola, convirtió al maíz
pisingallo en la punta de lanza de un negocio donde la apuesta es obtener
rentabilidad con productos especiales.
Agro Uranga, la empresa que pertenece en un 65% a la familia Uranga y tiene el
35% restante de su propiedad en manos de Cresud, comenzó hace años a agregarle
valor a su producción buscando alternativas para los commodities.
Hoy la firma siembra unas 2000 hectáreas de maíz pisingallo entre el
establecimiento Las Playas, ubicado en esta localidad, y otro campo cercano a la
ciudad de Uranga, Santa Fe, e integra, con las empresas Alemar Agropecuaria,
Costamagna SA y Farm Products, el Grupo Poolie, que como tercera empresa
exportadora del cereal en la Argentina y uno de los diez mayores productores de
maíz popcorn del mundo coloca en más de 40 países este y otros cultivos
especiales.
Sólo desde los campos de Agro Uranga y de algunos establecimientos más salen
8000 de las 17.000 toneladas de pisingallo que produce el Grupo Poolie.
La rentabilidad de este producto es lo que hace mover una gran parte del planteo
de producción que desarrolló la familia Uranga, ya que, según Carlos Uranga,
vicepresidente de la firma, el cultivo deja un margen de entre 50 y 60 dólares
por hectárea más que el maíz común sólo en la parte de la producción y sin
considerar la utilidad de las ventas al exterior.
Con respecto al negocio de la exportación, hoy la empresa recibe unos 430
dólares por tonelada por la mercadería puesta en el puerto de destino e
incluyendo el costo del flete.
"Encontramos un plus y lo queremos aprovechar. Por eso producimos maíz
pisingallo", dijo a LA NACION este productor acostumbrado a recorrer las
distintas exposiciones y ferias de alimentación internacionales para promocionar
sus productos y contactar distribuidores o, directamente, a posibles
consumidores.
En la actualidad, el pisingallo y otros cultivos especiales, como arvejas y
lentejas, representan el 35 por ciento de la facturación agrícola de la firma
Agro Uranga.
Un cultivo especial
En Idiazábal, un equipo de profesionales atiende cada detalle de la producción
del pisingallo, que generalmente se siembra en septiembre y se recolecta a
partir de las primeras semanas de febrero, aproximadamente.
"Básicamente tiene el mismo costo de producción que el cereal común (un gasto
directo de unos 180 dólares por hectárea, incluyendo insumos y tareas de siembra
y cosecha); no obstante, una de sus ventajas es que permite cosechar unos 20
días antes", explicó Diego Rodríguez Varela, responsable de agricultura de Las
Playas. El rinde del pisingallo suele rondar los 3500 kilos por hectárea y la
cosecha se realiza con máquinas de flujo axial (no convencional), como una forma
de asegurar un mejor tratamiento del grano. Sucede que hay ciertos estándares
internacionales que dicen que en la recolección no puede aparecer ningún grano
quebrado y que el porcentaje de fisurado debe ubicarse en menos del 1 por
ciento.
"Como es un producto que va a consumo humano, estamos atentos a todos los
factores que puedan llegar a generar un riesgo. Desde que el maíz se siembra
hasta que sale del campo, tratamos de maximizar todos los puntos para ofrecer
una mercadería con excelentes condiciones", precisó, por su parte, Alberto
Gómez, responsable de logística de la empresa.
Entre otras actividades, Gómez se encarga de que el camión que entra al campo
para llevarse el cereal lo haga sin ningún rastro de "contaminación" en sus
compartimientos con el maíz común u otro grano.
Aparte de esto, se busca asegurar un cierto aislamiento de los lotes y se
recurre a un control directo de No OGM para garantizar la trazabilidad de estos
productos a los mercados compradores, como Brasil, Turquía, Japón, Perú y
Polonia, por ejemplo.
Una experiencia positiva
La colocación del maíz se realiza sobre la base de contratos que, campaña tras
campaña, firma la empresa con compradores del exterior. En esos acuerdos se
compromete a entregar a destino una determinada cantidad de mercadería con
ciertas condiciones de calidad.
Agro Uranga también hace contratos de producción con otros empresarios
asociados, con el objetivo de diversificar el cultivo en distintas zonas
agrícolas.
"Nuestra experiencia es positiva. La llevamos adelante con vocación de
vendedores. En este sentido, hacemos entre 8 y 10 viajes por año (los miembros
del Grupo Poolie se rotan las misiones comerciales)", enfatizó Carlos Uranga,
quien acaba de regresar de una gira por Egipto y Emiratos Arabes Unidos para
promocionar su producto.
"Viajamos a las principales ferias de alimentación, como Anuga, y a SIAL de
París. Siempre alguno de los productores va junto a la gente del área comercial
(de la agencia Farm Products)", añadió el empresario.
Según Uranga, una de las características que diferencia a este emprendimiento es
que la búsqueda de la rentabilidad vino con este y otros negocios de cultivos
especiales, donde al maíz se le suman arvejas, lentejas y coriandro.
"Todo esto significa que hay importantes alternativas para producir; por eso
apostamos a ellas", remarcó el vicepresidente de la firma.
En la actualidad, la Argentina envía todos los años al exterior entre 120.000 y
140.000 toneladas de maíz pisingallo.
Más diversificación
Aparte de apostar a la diversificación agrícola con cultivos especiales, Agro
Uranga también posee en Las Playas un tambo con 540 vacas en ordeñe y que
produce unos 12.500 litros por día.
Allí, las vacas están divididas en tres rodeos según la fecha de parición y
producción. En este sentido, en el primer rodeo están las vacas que producen
29,5 litros por día, en el segundo las que rondan los 22,3 litros y en el último
se encuentran las que se van a secar y que promedian los 15 litros por día.
"Empezamos hace 7 años con la producción de leche para diversificar aún más a la
empresa. Ahora el objetivo es seguir creciendo con más litros por vaca", dijo
Pablo Uranga, encargado de lechería de la empresa. Como parte de esa estrategia,
en primavera se destina un determinado porcentaje de la materia prima para la
producción propia de quesos, que es realizada a través de una empresa de Villa
María.
Por Fernando Bertello
Enviado especial