SAINT LOUIS, Estados Unidos.- Los países que integran la Organización Mundial del Comercio (OMC) están más cerca de lograr un acuerdo para desregular el intercambio de productos agropecuarios, aunque pocos se animan a predecir la profundidad que tendrá la liberalización.

Esa es una de las principales conclusiones que se pueden extraer del congreso regional para las Américas del World Agricultural Forum (WAF), que se desarrolla en esta ciudad y que reúne a unos 200 productores, ejecutivos de la agroindustria y representantes de los gobiernos y de organizaciones no gubernamentales (ONG).

"Soy optimista acerca de un acuerdo sobre agricultura en la OMC", sostuvo Phillip Wall, director de la oficina de Agricultura, Biotecnología y Textiles del Departamento de Estado de Estados Unidos. "Creemos que es necesario eliminar los subsidios a la exportación", añadió, en coincidencia con la propuesta que hizo recientemente la Unión Europea para destrabar las negociaciones en la OMC.

El director de Agricultura de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), Gerard Viatte, sostuvo que los países más desarrollados han comprendido que la reforma agrícola es clave para sus propios intereses. La semana pasada se realizó en París una reunión de la OCDE que sirvió para lograr avances en la OMC.

Pero para las naciones en desarrollo ese optimismo y esas declaraciones de buena voluntad deberían transformarse en gestos concretos. Fue Miguel Campos, secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, el más enfático en reclamar un "cambio de paradigma" por parte de europeos, norteamericanos y japoneses.

"Estados Unidos gasta en subsidios unos 16.000 millones de dólares anuales, casi lo mismo que exporta el país en concepto de productos agropecuarios, y la Unión Europea, más de 45.000 millones de dólares, lo que equivale a una tercera parte de la deuda externa argentina", sostuvo. Para la economía argentina, un acuerdo favorable en la OMC sería vital dado que más del 50% de sus exportaciones son de origen agropecuario.

Campos explicó que el proteccionismo europeo y norteamericano es una de las razones por las cuales la Argentina produce más commodities que alimentos. "No nos dejan entrar con manufacturas por los elevados aranceles que fijan y luego nos critican por no exportar alimentos procesados", señaló. "Nuestras sociedades necesitan señales concretas para lograr su sustentabilidad", dijo, en referencia a que si las exportaciones de productos procesados fueran mayores habría más inversión y empleo.

El director nacional de Mercados Agroalimentarios, Gustavo Idígoras, propuso que los países de la OMC lleven a cero los aranceles de importación de alimentos y sean equiparados con los bienes industriales.

También el jefe negociador de México ante la OMC, Eduardo Pérez Motta, reclamó una mejora en la oferta de acceso a mercados por parte de la UE y de los EE.UU.

Claro que, en la medida en que los funcionarios argentinos reclaman con más énfasis la liberalización del comercio agrícola, los norteamericanos no dejan pasar las oportunidades para exponer los flancos débiles del país.

Gary Blumenthal, director ejecutivo de World Perspectives, un centro de pensamiento de EE.UU., recordó que la Argentina mantiene retenciones a las exportaciones que le quitan competitividad al agro. Campos reaccionó con vehemencia y señaló que los derechos de exportación sirven para lograr la sustentabilidad de la sociedad, en referencia a que son una de las principales fuentes de financiamiento del plan Jefes y Jefas de Hogar. En la visión del secretario, no es concebible que sólo le vaya bien a un sector de la población mientras al resto le va mal.

Diferencias

Otro de los debates del WAF es la diferencia de concepción respecto de la agricultura y la producción de alimentos entre los países ricos y los pobres. Deborah Perkins, directora del Departamento de Investigaciones del Rabobank, banco holandés especializado en agroindustria, describió las tendencias que dominan el consumo de alimentos. Señaló que, cada vez más, la población exige prácticas respetuosas del medio ambiente en la elaboración de productos agropecuarios. También, dijo, están preocupados por los alimentos que sean beneficiosos para la salud.

Como contrapartida, Peter Raven, un experto en biodiversidad del estado de Missouri, recordó que hay 800 millones de personas en todo el mundo que padecen hambre, pese al incremento de la producción de alimentos en el nivel global.

Por Cristian Mira
Enviado especial