La Argentina considera “totalmente inaceptable” que la Unión Europea (UE), pero también los Estados Unidos, equiparen los impuestos a las exportaciones agrícolas que aplica el país a los subsidios y otros tipos de ayuda a la exportación que otorgan los países ricos.

Así lo explicó el embajador argentino en la Organización Mundial de Comercio (OMC), Alfredo V. Chiaradia, que calificó de “muy desafortunado” que funcionarios de la UE dijeran que esos impuestos a las exportaciones argentinas causan enorme daño a otros países en desarrollo.

“Meter a la Argentina, que lucha en todos los foros para eliminar las distorsiones del comercio agrícola, en el mismo saco que a los países que subsidian masivamente las exportaciones es obsceno”, agregó el diplomático.
Chiaradia explicó que los impuestos a las exportaciones agrícolas tienen en el caso de la Argentina un doble objetivo: en primer lugar se trata de garantizar, en circunstancias de graves distorsiones de los tipos de cambio, la disponibilidad interna de alimentos a precios asequibles en beneficio de los sectores más pobres.

Junto a ese primer objetivo de “seguridad alimentaria” hay otro segundo de tipo fiscal, que permite en ese mismo caso de distorsiones cambiarias significativas mantener la capacidad del país de aplicar impuestos y generar recursos, que de otra forma se verían reducidos.

El diplomático reconoció que las autoridades argentinas son conscientes de que ese instrumento es muy polémico dentro del país, especialmente entre los productores y exportadores agrícolas, por lo que si recurren a él es porque “tienen razones muy importantes para aplicarlo”.

“Sin embargo, nada en los acuerdos de la OMC los prohíbe ni establece que sean equivalentes a las subvenciones a la exportación, por lo que somos nosotros mismos quienes debemos determinar cuándo y cómo vamos a aplicarlos sin que haya razón alguna para negociarlos con nadie”, agregó.

El representante argentino ante la OMC acusó a la UE de estar buscando pretextos para “no hacer nada” en el tema de sus propios subsidios a la exportación, cuya eliminación a fecha fija reclaman, entre otros, los países del grupo de Cairns (exportadores netos agrícolas).

Negociaciones con la UE

Los negociadores de la Unión Europea dijeron la semana pasada estar dispuestos a mostrar más flexibilidad en ese tema después de que no prosperase su propuesta de negociar una lista cerrada de productos de especial interés para los países en desarrollo, que serían los únicos para los que habría aceptado eliminar dicho tipo de subsidios.

Al mismo tiempo, Bruselas reclama un trato paralelo y exige que otros desmantelen sus propias ayudas a la exportación que distorsionan también el comercio; se refiere a los créditos, garantías y seguros a la exportación y la ayuda alimentaria de los Estados Unidos o las empresas comercializadoras estatales que actúan en régimen de monopolio en el caso de Canadá y Australia.

Los europeos señalaron también entre esos mecanismos que distorsionan el mercado, los citados impuestos argentinos a las exportaciones agrícolas por el diferencial existente con otros impuestos aplicados por el país.

Según Chiaradia, se trata de un argumento “traído por los pelos: es como si todos los impuestos tuvieran que ser de igual magnitud o como si no hubiera escalonamiento arancelario; como si todos los aranceles tuvieran que ser también iguales”.