La fertilización nitrogenada mostró resultados muy prometedores para el cultivo de algodón en el suroeste chaqueño, a partir de ensayos realizados durante dos años en macroparcelas de campos de productores. El trabajo permitió evaluar distintas dosis de nitrógeno en cinco localidades y avanzar en la identificación de niveles de fertilización asociados con mayores rendimientos y beneficios económicos.
“Estuvimos realizando una charla sobre la fertilización nitrogenada en el suroeste chaqueño, donde evaluamos ensayos a campo directo en macro parcelas en campo de productores que venimos trabajando ya hace 2 años”, explicó Gonzalo Scarpin, investigador del INTA Reconquista. Según detalló, los resultados corresponden a ensayos en 5 localidades diferentes donde evaluamos dosis de fertilización.
Uno de los principales hallazgos fue que, en la mayoría de los sitios evaluados, el aumento de la fertilización nitrogenada presentó una respuesta cuadrática. Es decir, el rendimiento creció hasta alcanzar un determinado nivel de aporte de nitrógeno y, a partir de allí, comenzó a disminuir.
“El principal resultado que encontramos fue una respuesta cuadrática al aumento de la fertilización nitrogenada en la mayoría de los sitios”, señaló Scarpin. En ese comportamiento, explicó, “hay una dosis óptima tanto agronómica como económica, en el cual se obtienen los mayores rendimientos y beneficios económicos”.
Los ensayos también permitieron establecer un rango de nitrógeno total que contempla tanto la fertilización aplicada como los aportes del suelo medidos al momento de la siembra. “Esta dosis que nosotros encontramos, contemplando la fertilización nitrogenada y los aportes del suelo medidos al momento de la siembra, están entre 150 y 175 kg de nitrógeno totales para un rendimiento de 1000 kg de fibra”, precisó el investigador.
El análisis mostró además que superar ese nivel no implica necesariamente obtener una mayor producción. “Luego de esta dosis el rendimiento comienza a caer, principalmente por un crecimiento vegetativo excesivo en el cultivo algodón que disminuye el índice de cosecha”, explicó Scarpin.
Los resultados adquieren especial interés al observar la respuesta obtenida frente a la aplicación de nitrógeno. “Entre una fertilización testigo sin aplicación de nitrógeno y una aplicación de 50 kg obtuvimos incrementos en el rendimiento entre un 25 y hasta un 40% en el rendimiento bruto cosechado de algodón”, detalló el especialista.
El trabajo también permitió identificar un umbral crítico para la aplicación de fertilizante en la zona, asociado no solo con el rendimiento sino también con la calidad de fibra. “Otro de los aportes es este umbral crítico para la aplicación de fertilizante en la zona para aumentar el rendimiento y también la calidad de fibra”, sostuvo Scarpin.
La experiencia dejó, además, información sobre el comportamiento productivo de los lotes donde se desarrollaron los ensayos. De acuerdo con el investigador, “la chacra o los productores con los cuales venimos trabajando vienen registrando aumentos constantes o lineales en el rendimiento de algodón”.
Para el INTA Reconquista, uno de los aspectos destacados del trabajo es la posibilidad de generar información directamente en campos de productores. “Otra de las conclusiones más importantes es la oportunidad que tenemos al trabajar conjuntamente entre INTA, AAPRESID y los productores en macro parcelas y la calidad de la información que eso aporta”, afirmó Scarpin.
La línea de trabajo continuará con la evaluación del nitrógeno en algodón y la incorporación de otros nutrientes. El cronograma contempla comenzar a analizar fósforo, azufre y micronutrientes como zinc y boro. También se prevé estudiar variables vinculadas con el comportamiento del cultivo, entre ellas la cantidad de agua disponible, los momentos de estrés y los momentos fenológicos en los que estos se producen, para cuantificar su efecto sobre el rendimiento y la calidad de fibra.