En Argentina, la campaña triguera mantiene perspectivas productivas favorables, con una cosecha estimada en 23,8 millones de toneladas. La molienda de soja continúa por encima del nivel del año pasado, mientras la siembra brasileña avanza a un ritmo superior al promedio.
El trigo, el principal afectado por las expectativas geopolíticas
El enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, se reunió con Vladimir Putin en San Petersburgo, luego de mantener contactos con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, en Noruega. Desde Kiev manifestaron disposición a congelar el frente actual para facilitar las negociaciones, mientras que el Kremlin planteó la posibilidad de retomar conversaciones trilaterales en torno al 10 de noviembre, aunque continúa rechazando un alto el fuego previo.
Si bien los contactos no produjeron anuncios concretos de un acuerdo, el mercado interpretó las gestiones como una señal de avance hacia una eventual resolución del conflicto. La posibilidad de una reapertura de los flujos comerciales por el mar Negro reforzó la presión vendedora, especialmente por parte de los fondos de inversión.
El trigo SRW de Chicago, uno de los contratos más sensibles a la evolución de la guerra desde 2022, registró las mayores pérdidas de la jornada de ayer (21). Las bajas al cierre oscilaron entre 7,5 y 16,5 centavos de dólar por bushel, luego de que los precios llegaran a retroceder más de 20 centavos durante la sesión.
En Argentina, las perspectivas productivas del trigo siguen siendo favorables, aunque el cultivo atraviesa una etapa decisiva para la definición de los rindes. Según la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, la producción nacional alcanzaría los 23,8 millones de toneladas, con un rendimiento promedio estimado de 35,3 quintales por hectárea. De confirmarse, sería la segunda mayor cosecha de los últimos 17 años, detrás del récord de 28,5 millones de toneladas de la campaña anterior.
La soja, entre el respaldo exportador y la evolución de la oferta
La soja también cerró con pérdidas ayer (21) en Chicago, aunque logró recuperarse de los mínimos intradiarios. Los contratos registraron bajas de entre 3 y 10 centavos de dólar por bushel, en un mercado que encontró cierto respaldo en los anuncios de exportación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que informó ventas de 134.000 toneladas a China y 165.000 toneladas a España.
En Argentina, la molienda de soja alcanzó los 4 millones de toneladas en septiembre, por debajo de los 4,26 millones procesados en agosto. Sin embargo, el acumulado entre enero y septiembre llegó a 32,3 millones de toneladas, por encima de los 32 millones registrados durante el mismo período del año pasado.
En el mercado de subproductos, China importó apenas 11.000 toneladas de aceite de cocina usado (UCO) en septiembre, frente a las 338.000 toneladas de agosto. A pesar de la fuerte caída mensual, las compras acumuladas entre enero y septiembre sumaron 2,65 millones de toneladas, frente a 1,89 millones en igual período de 2025.
En Brasil, la siembra de soja alcanzó el 30% de la superficie prevista, según Conab, por encima del promedio del 26% para esta época del año. El avance de las labores y la evolución de las condiciones climáticas seguirán siendo variables relevantes para las perspectivas de oferta sudamericana.
El maíz encuentra compradores cerca de sus mínimos
El maíz de Chicago mostró una mayor capacidad de recuperación durante la rueda y cerró con una suba de 1,25 centavos de dólar por bushel. La demanda apareció con fuerza cuando los precios se aproximaron a los US$ 4,50 por bushel para la posición diciembre de 2026, un nivel que no se observaba desde el 13 de julio.
Desde el máximo registrado el 2 de septiembre, ese contrato acumuló una caída cercana a US$ 1 por bushel, equivalente a aproximadamente un 20%. La proximidad de esos niveles favoreció la entrada de compradores y permitió una recuperación al cierre, aunque todavía no confirma un cambio de tendencia.
En el escenario internacional, el petróleo Brent avanzó un 2,80%, hasta los US$ 111,80 por barril, ante nuevos ataques en Oriente Medio y los riesgos para el abastecimiento energético. Al mismo tiempo, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años se ubicó en el 5,15%, un nivel que mantiene presión sobre las condiciones financieras.
En conjunto, los mercados agrícolas continúan respondiendo a la combinación de factores geopolíticos, perspectivas de oferta y demanda exportadora. Mientras las expectativas de una eventual distensión entre Rusia y Ucrania presionan al trigo, la soja encuentra respaldo parcial en las ventas externas y el maíz comienza a mostrar interés comprador en niveles de precios que el mercado considera relevantes.
Por Esteban Moscariello