¿Cuánto más podría producir la ganadería Argentina si aprovechara mejor la nutrición?

Cargill Animal Nutrition & Health (ANH) — En este contexto, la compañía pone el foco en el rol estratégico de la nutrición para mejorar la eficiencia productiva y acompañar el crecimiento de la producción de carne, en un escenario en el que los bovinos aparecen como uno de los segmentos con mayor margen de desarrollo.

¿Cuánto más podría producir la Argentina con los animales que ya tiene si lograra aprovechar mejor las herramientas disponibles en nutrición? La pregunta adquiere especial relevancia en un año en el que la producción de proteína animal busca ganar protagonismo y en un contexto donde producir más ya no depende únicamente de aumentar la cantidad de animales, sino también de mejorar la eficiencia con la que cada sistema transforma alimento en carne. Los números permiten dimensionar la oportunidad.

De acuerdo con estimaciones del Centro de Estadísticas y Análisis (CEA) de la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA), durante 2025 el mercado argentino de nutrición animal movilizó alrededor de 35,1 millones de toneladas, mientras que el potencial teórico de alimentación, calculado a partir de los requerimientos nutricionales de las distintas especies y categorías animales del país, alcanzaría aproximadamente 191,3 millones de toneladas.

La diferencia no constituye una proyección de ventas ni significa que el mercado pueda o deba multiplicarse automáticamente hasta alcanzar ese volumen. Expresa otra cosa: la distancia que existe entre la alimentación que hoy reciben los animales y aquella que surgiría de cubrir teóricamente sus requerimientos nutricionales de acuerdo con los parámetros considerados por el sector. Y dentro de ese mapa, los bovinos de carne concentran una de las mayores brechas. Según el mismo relevamiento, el consumo equivalente actual en esta categoría ronda los 12,34 millones de toneladas, frente a un potencial teórico estimado en 152,8 millones de toneladas.

PRODUCIR MÁS NO SIGNIFICA SIMPLEMENTE DAR MÁS ALIMENTO

La magnitud de estos números podría llevar a una interpretación equivocada. Mejorar la nutrición animal no consiste simplemente en aumentar la cantidad de alimento suministrado. El verdadero desafío está en alimentar de manera más precisa y eficiente, ajustando las dietas a los requerimientos de cada categoría, etapa productiva y objetivo de producción.

En bovinos de carne, la formulación nutricional considera variables como la disponibilidad y costo de los ingredientes, sus aportes de energía y proteína, los requerimientos del animal y el resultado productivo buscado. A eso se suman decisiones de manejo vinculadas al consumo, la lectura de comederos, la conversión alimenticia y el seguimiento de cada tropa.

La tecnología está incorporando además nuevas herramientas para procesar esa información. Actualmente existen sistemas capaces de formular dietas a mínimo costo y algoritmos de prescripción que integran variables como peso, categoría, días de encierre, consumos anteriores e incluso condiciones ambientales para orientar las decisiones de alimentación. El objetivo final no es utilizar más recursos, sino conseguir que cada recurso utilizado produzca mejores resultados.

LA NUTRICIÓN COMO VARIABLE DE NEGOCIO

Esta búsqueda de eficiencia cobra todavía mayor importancia frente a los cambios que atraviesa la producción ganadera. Los animales llegan con mayores pesos a los sistemas de terminación, conviven diferentes objetivos productivos y la Argentina debe abastecer mercados con demandas distintas. Mientras el consumo interno privilegia determinados tipos de carne, los mercados de exportación pueden requerir animales de mayor peso, calibre y nivel de terminación. Cada objetivo demanda estrategias nutricionales diferentes.

Al mismo tiempo, en escenarios económicos en los que la compra y venta de hacienda ya no alcanza para compensar ineficiencias productivas, variables como el costo de la dieta, la conversión alimenticia, el desperdicio y el costo por kilo producido adquieren una importancia creciente. Por eso, la nutrición deja de ser solamente una decisión técnica para convertirse también en una variable económica central del negocio ganadero.

DEL POTENCIAL A LA PRODUCCIÓN

Argentina dispone de conocimiento técnico, profesionales, materias primas, tecnologías y una importante base productiva. El desafío es lograr que esas herramientas lleguen cada vez más a los sistemas de producción y puedan transformarse en mejores indicadores de eficiencia.

Para Cargill Animal Nutrition & Health (ANH), este proceso requiere mirar la alimentación como parte de un sistema más amplio en el que nutrición, manejo, tecnología, información y seguimiento técnico trabajan de manera integrada. La posibilidad de registrar y procesar cada vez más datos abre, además, una nueva etapa para la ganadería. Saber cuánto consume un animal, cómo evoluciona una tropa, cuál es su conversión y qué respuesta genera determinada dieta permite tomar decisiones sobre información concreta y ajustar estrategias durante el ciclo productivo. En ese sentido, uno de los desafíos no pasa únicamente por generar datos, sino por convertirlos en decisiones capaces de mejorar el resultado productivo y económico.

2026: EL AÑO DE LA PROTEÍNA ANIMAL

Estos desafíos serán parte de la conversación del Congreso CAENA de Nutrición Animal 2026, que se realizará el próximo 22 de octubre en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires bajo el lema "Argentina 2026: el año de la proteína animal", y que contará con PROVIMI entre las empresas auspiciantes. El encuentro reunirá a empresas, especialistas técnicos y referentes de la industria alrededor de algunos de los principales temas que atraviesan hoy al sector: bioseguridad, huella de carbono, innovación tecnológica, nuevos mercados y eficiencia productiva. Además, incorporar á una Ronda de Negocios destinada a conectar empresas argentinas con compradores internacionales, sumando al intercambio técnico una dimensión comercial vinculada al potencial exportador de la cadena. La elección del lema del Congreso resume una oportunidad que excede a la industria de nutrición animal.

Producir más proteína implica producirla de manera eficiente, competitiva y sostenible. Y buena parte de esa historia comienza mucho antes de que la carne llegue al frigorífico o a la mesa: empieza con la manera en que cada animal es alimentado, manejado y acompañado durante su ciclo productivo. Para una Argentina con una extensa base ganadera y capacidad para producir los insumos que necesita el sector, cerrar parte de la brecha entre el potencial nutricional y su aprovechamiento efectivo representa una oportunidad para toda la cadena. Porque la pregunta ya no es solamente cuánto alimento puede producir el país. La pregunta es cuánto más puede transformar ese alimento en proteína, valor y desarrollo.