Mercados agrícolas: el petróleo y la geopolítica vuelven a dominar la escena

Al mismo tiempo, el dólar gana protagonismo como activo de refugio y el euro retrocede hasta 1,1568 dólares. Los mercados siguen atentos a la reunión de la Reserva Federal de esta semana y a la evolución de la inflación estadounidense. En Chicago, la ausencia de nuevas señales alcistas en el último informe WASDE favoreció la toma de ganancias y generó bajas en los principales productos agrícolas.

En trigo, el USDA mantuvo sin modificaciones el balance estadounidense, mientras elevó en 3 millones de toneladas las existencias mundiales previstas para 2026/27, hasta 276,3 millones. El incremento responde principalmente a una mayor producción de Australia, que pasó a 31 millones de toneladas, y de Canadá, que alcanzó 36 millones. Como contrapartida, el organismo recortó en conjunto 4 millones de toneladas las exportaciones de Rusia y Ucrania, incorporando parcialmente el impacto de las dificultades logísticas y comerciales en la región del Mar Negro. En Europa, la producción de trigo fue ajustada levemente a la baja, hasta 133,8 millones de toneladas. El mercado seguirá además la próxima licitación de Argelia, uno de los principales compradores internacionales.

En maíz, el USDA redujo el rendimiento estadounidense a 178,5 bushels por acre, equivalentes a 112,2 quintales por hectárea, y llevó la producción a 401,3 millones de toneladas. La cifra estuvo prácticamente en línea con las expectativas y, por lo tanto, no generó una sorpresa importante. Para el balance mundial, el organismo elevó los stocks finales de la campaña 2025/26 a 301,4 millones de toneladas, mientras que para 2026/27 los redujo a 272,1 millones, frente a los 274,7 millones del mes anterior. La producción mundial también fue recortada, de 1.299 a 1.291 millones de toneladas. Aun así, el elevado volumen de existencias iniciales limita el impacto alcista de la menor producción proyectada.

En soja, el USDA sorprendió al mercado al elevar el rendimiento estadounidense a 52,8 bushels por acre, equivalentes a 35,5 quintales por hectárea. Con una superficie cosechada de 85,9 millones de acres, la producción fue incrementada hasta 123,4 millones de toneladas. Sin embargo, el aumento de las exportaciones, que llegaron a 45,9 millones de toneladas, permitió reducir los stocks finales a 8,4 millones de toneladas, desde los 8,7 millones previstos anteriormente. A nivel mundial, el balance permanece prácticamente estable, con existencias finales 2026/27 estimadas en 124 millones de toneladas.

El mercado comienza la semana con un escenario condicionado por dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, la geopolítica, el petróleo y el dólar aportan volatilidad y pueden generar soporte indirecto para las materias primas. Por otro, el USDA no introdujo modificaciones capaces de generar un nuevo impulso alcista generalizado. El maíz presenta un balance estadounidense más ajustado, mientras que la soja mantiene una producción elevada, pero con stocks finales que disminuyen por mayores exportaciones. En trigo, la mayor oferta mundial limita el potencial de recuperación, aunque las restricciones sobre Rusia y Ucrania mantienen un factor de riesgo. La atención se traslada ahora a la demanda internacional, los próximos datos de stocks estadounidenses y la evolución del escenario geopolítico.