Consideran que el incremento progresivo de los cortes, la incorporación de nuevos productos y mercados, permitir a las provincias legislar para mayores usos explotando las potencialidades de sus territorios y el desarrollo de una mayor competencia, constituyen una oportunidad estratégica y contribuyen a la transición energética y a la reducción de emisiones.
Una nueva legislación orientada a contemplar de la mejor manera posible a todos los actores de la cadena y ampliar el mercado debe promover la competencia y procurar que se desarrolle bajo reglas claras, previsibles y equitativas, evitando que diferencias estructurales deriven en concentración o pérdida de capacidad industrial.
Es una gran oportunidad para nuestro país. Es el momento de avanzar a paso firme como lo están haciendo países de la región y el mundo.