Más de 400 productores, aplicadores, técnicos, empresas y referentes del sector participaron en Río Cuarto de Fitosanitarios 360, una jornada organizada por la Mesa de Buenas Prácticas de Río Cuarto que puso en el centro de la escena la evolución del conocimiento, las tecnologías y la calidad de las pulverizaciones agrícolas.
Uno de los datos más destacados de esta edición fue la mejora en el nivel de conocimiento de los participantes respecto del año anterior, reflejando el impacto que vienen teniendo la capacitación, la medición y el intercambio técnico en la profesionalización de las aplicaciones. La jornada permitió ver trabajando en un mismo escenario aviones agrícolas, pulverizadoras terrestres y drones, además de diferentes desarrollos tecnológicos, evaluando no solamente su capacidad operativa sino, fundamentalmente, la calidad obtenida en cada aplicación.
Entre las innovaciones presentadas se observaron sistemas de paso variable en vuelo para aviación agrícola, pulverizadores eléctricos y nuevas tecnologías destinadas a mejorar el control, la precisión y la eficiencia de las aplicaciones.
La jornada también dejó planteada otra mirada: la innovación no necesariamente comienza cambiando una máquina, sino aprendiendo a aprovechar mejor la que ya tenemos. Durante la presentación se mostraron casos concretos de cómo el conocimiento, la calibración y la medición pueden transformar la productividad de tecnologías de menor costo y con muchos años de uso.
Uno de ellos fue el de una pulverizadora terrestre con aproximadamente 20 años de antigüedad y un valor estimado de USD 40.000, capaz de alcanzar una capacidad de trabajo cercana a las 400 hectáreas por día, manteniendo altos estándares de calidad. Otro caso fue el de un avión agrícola Piper de 1961, equipado con un motor de apenas 150 HP y con un valor aproximado de USD 90.000, que correctamente configurado puede realizar 100 hectáreas por carga y completar ese trabajo en aproximadamente una hora, logrando aplicaciones de fungicidas de alta calidad.
"Los ejemplos permitieron poner números a uno de los conceptos centrales de la jornada", sostuvo Juan Molina, secretario de FeArCA y titular de Grupo APC y explicó: "Antes de preguntarnos cuánto cuesta una nueva tecnología, también debemos preguntarnos cuánto potencial todavía no estamos aprovechando de la tecnología que ya tenemos".
Los resultados obtenidos a campo reforzaron esa idea. Una pulverizadora terrestre logró una aplicación de excelente calidad trabajando con solamente 6 litros de agua por hectárea, mientras que los drones mostraron muy buenos resultados y continuaron demostrando su evolución como herramienta para la pulverización agrícola. En aviación agrícola se alcanzó otro de los grandes resultados de la jornada: un avión correctamente calibrado superó el 90% de calidad de aplicación, logrando parámetros prácticamente ideales para tratamientos con insecticidas y fungicidas.
La experiencia a campo contó con la coordinación técnica de Fundación Benet y Grupo APC, utilizando una metodología basada en medir, comparar y transformar los resultados en información concreta para mejorar las aplicaciones.
En ese marco se presentó además el Programa PC – Productividad y Calidad en Pulverizaciones, una propuesta que busca precisamente integrar ambas variables: hacer más hectáreas, pero hacerlas mejor, aprovechando el conocimiento, la medición y la correcta configuración de cada tecnología.
Fitosanitarios 360 3.0 fue organizado por la Mesa de Buenas Prácticas de Río Cuarto y contó con la participación y el acompañamiento del Gobierno de la Provincia de Córdoba, FeArCA, Fundación Benet y Grupo APC, además de numerosas empresas, instituciones, productores, aplicadores, técnicos y organizaciones vinculadas al sector.
Más allá de las tecnologías exhibidas, Fitosanitarios 360 3.0 dejó un mensaje que atravesó toda la jornada: la tecnología abre posibilidades, pero es el conocimiento el que permite aprovecharlas.
Con más de 400 asistentes y resultados medidos a campo, esta nueva edición mostró que el futuro de las pulverizaciones no pasa solamente por tener más tecnología, sino por conocer más, medir mejor y aprender a obtener el máximo potencial de cada herramienta.