Según los registros oficiales, las ventas externas alcanzaron los 987 millones de dólares y 1.835 millones de litros de leche equivalentes, lo que representa un salto del 18% en valor y del 20% en volumen respecto del mismo período del año anterior. El dato más significativo es que casi un tercio de la producción nacional se destinó al mercado externo. El 29% de la leche producida entre enero y julio se canalizó hacia exportaciones. Los productos que lideraron la salida al mundo fueron leche en polvo entera, suero, mozzarella, quesos semiduros y manteca.

Brasil, Argelia, Chile y China se consolidaron como los principales destinos, confirmando la diversificación de mercados y la fortaleza de la cadena láctea en el plano internacional.
El consumo interno también mostró señales positivas, con un incremento del 4 por ciento que llevó el total a 4.986 millones de litros equivalentes. Este crecimiento en la demanda doméstica se suma al récord exportador y configura un escenario de expansión integral para el sector, superando las cifras de 2012, en tiempos de ampliación del mercado externo.
La lechería argentina atraviesa un momento de escala inédita, con más litros destinados al comercio exterior y un mercado interno que acompaña con dinamismo.
La combinación de ambos factores refuerza la competitividad de la cadena y plantea el desafío de sostener márgenes en un contexto de costos elevados y exigencias internacionales cada vez más estrictas.
Es el mercado externo la alternativa al crecimiento en la producción primaria y la forma para encontrar la forma de compensar el precio al productor, en tiempos de valores muy magros, frente a un consumo interno que no termina de consolidarse.
Fuente: El ida por el campo