En Estados Unidos, el trigo SRW se acerca al nivel psicológico de US$ 8 por bushel, mientras que el maíz diciembre alcanzó los US$ 5,50 por bushel. Según fuentes de mercado, la desaceleración de los embarques provenientes de Rusia y Ucrania está llevando a los compradores internacionales a buscar alternativas en otros orígenes.
La situación muestra una fuerte diferencia entre las declaraciones realizadas a comienzos de semana y la realidad sobre el terreno. Mientras Turquía analizaba un plan para intentar reactivar las exportaciones de Ucrania y Rusia, los ataques continuaron. El Kremlin señaló que, bajo las actuales circunstancias, no podía considerarse ninguna iniciativa, mientras que Ucrania informó daños en la infraestructura portuaria de Odesa.
La incertidumbre sobre los embarques del Mar Negro está obligando a los compradores a redirigir sus operaciones hacia otros proveedores. Esta situación genera una acumulación de pedidos en distintos puertos de origen y favorece una reorientación de los flujos hacia Europa.
Francia aparece entre los países beneficiados por este movimiento, ya que está encontrando una mayor oportunidad para colocar parte de sus existencias acumuladas en los puertos. La menor disponibilidad desde el Mar Negro está modificando los flujos comerciales y aumentando la importancia de otros exportadores.
En Europa, el trigo de diciembre de Euronext cerró en un nuevo máximo, por encima de los 250 euros por tonelada. El maíz también avanzó hasta alcanzar un nuevo máximo de 274 euros por tonelada, reflejando el impacto de las preocupaciones sobre la oferta y la logística regional.
La soja también mostró una fuerte aceleración. Los precios superaron rápidamente los US$ 12,50, US$ 12,70, US$ 12,90 y finalmente los US$ 13 por bushel, antes de encontrar resistencia alrededor de los US$ 13,30.
Además del contexto geopolítico, la soja recibió un impulso adicional por las decisiones de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) relacionadas con las exenciones para la mezcla de biocombustibles. El mercado interpretó favorablemente la posibilidad de transferir esas exenciones desde pequeñas refinerías hacia instalaciones de mayor tamaño.
El movimiento también se reflejó en el aceite de soja, que se acercó a los 70 centavos por libra y volvió a mirar su máximo contractual de 75 centavos. La fortaleza de los derivados está aportando un importante respaldo al complejo de oleaginosas.
El maíz estadounidense también llega a septiembre después de un agosto excepcional. El contrato diciembre de 2026 acumuló una suba del 15,9% durante agosto, registrando su mejor desempeño para ese mes desde 1973, según fuentes de mercado.
Después de este fuerte rally, la principal incógnita será si el maíz puede mantener el impulso durante septiembre. La evolución de la cosecha estadounidense, el ritmo de la demanda internacional y la situación geopolítica serán determinantes para definir si Chicago puede continuar subiendo o si aparecen tomas de ganancias.
El escenario financiero agrega un elemento de cautela. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años alcanzó el 4,80%, con una suba de 0,80%. El aumento de las tasas reduce el atractivo relativo de los activos de riesgo y puede limitar parte del avance de las materias primas.
En el mercado energético, el Brent cotiza en torno a US$ 94,95 por barril, mientras que el oro retrocede hasta US$ 4.355. El dólar se mantiene alrededor de R$ 5,15 en Brasil y el índice DXY avanza 0,11%.
Al mismo tiempo, el petróleo vuelve a acercarse a los US$ 95 por barril y se mantiene en niveles elevados, impulsado por el aumento de las tensiones en Medio Oriente. La combinación entre riesgo geopolítico, problemas logísticos en el Mar Negro, fortaleza del complejo agrícola y un mercado energético firme mantiene un escenario de elevada volatilidad para los granos durante el comienzo de septiembre.
Por Esteban Moscariello