¿Por qué hoy se celebra el Día del Periodista Agropecuario? La historia que comenzó hace 224 años

Hay fechas que parecen elegidas al azar. El Día del Periodista Agropecuario, que se celebra cada 1° de septiembre en la Argentina, no es una de ellas.

La historia se remonta a comienzos del siglo XIX, mucho antes de que existieran los diarios tal como los conocemos hoy, antes de la televisión, la radio, Internet y, por supuesto, las redes sociales.

El 1° de septiembre de 1802, el abogado, periodista y economista Hipólito Vieytes publicó por primera vez el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, una publicación que se convirtió en uno de los primeros antecedentes de la prensa especializada en temas vinculados con el campo y la producción.

Por ese motivo, más de dos siglos después, esa fecha fue elegida para homenajear a quienes tienen la tarea de contar, explicar y acercar el mundo agropecuario al resto de la sociedad.

Vieytes, el hombre que empezó a contar el campo

Para entender por qué se celebra hoy el Día del Periodista Agropecuario hay que viajar hasta 1802.

En aquel momento, el territorio todavía formaba parte del Virreinato del Río de la Plata y faltaban ocho años para la Revolución de Mayo.

En ese contexto apareció el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, dirigido por Hipólito Vieytes.

La publicación tenía un objetivo que, visto desde la actualidad, resulta sorprendentemente moderno: difundir conocimientos y promover el desarrollo de la agricultura, la industria y el comercio.

El periódico comenzó a publicarse el 1° de septiembre de 1802 y continuó hasta el 11 de febrero de 1807, cuando dejó de aparecer después de 218 ediciones.

Vieytes no se limitaba a informar. También buscaba instalar una discusión sobre el papel de la producción en el desarrollo económico.

En el número inicial dejó una frase que todavía hoy parece escrita para una discusión sobre el campo argentino:

“La agricultura bien ejercida, es capaz por sí sola de aumentar la opulencia de los pueblos”.

La cita fue recuperada en distintas conmemoraciones del Día del Periodista Agropecuario y resume buena parte del pensamiento que impulsaba aquella publicación.

1802: cuando el periodismo agropecuario todavía no existía como profesión

Hay algo particularmente curioso en esta historia.

Cuando Vieytes publicó su Semanario, no existía el concepto moderno de periodista agropecuario.

Tampoco existía una industria periodística como la actual.

Sin embargo, el campo, la producción y el comercio ya ocupaban un lugar central en la información.

De hecho, los orígenes del periodismo argentino están profundamente vinculados con la actividad agropecuaria. La información sobre agricultura y comercio ocupaba espacios importantes en las primeras publicaciones que circularon en el Río de la Plata.

Por eso, la figura de Vieytes terminó convirtiéndose en un símbolo para una profesión que recién adquiriría una identidad propia mucho tiempo después.

Del papel al celular: más de dos siglos contando el campo

El periodismo agropecuario argentino fue cambiando al ritmo de los medios.

Primero fueron los periódicos y revistas especializadas. Después llegaron los suplementos rurales de los grandes diarios.

Más adelante aparecieron la radio, la televisión y los programas dedicados exclusivamente al campo.

Y desde la década de 1990, Internet produjo una transformación todavía mayor: comenzaron a multiplicarse los portales, sitios especializados, programas digitales y canales de información agropecuaria.

Hoy la información agropecuaria circula en cuestión de segundos.

Una noticia sobre el precio de la soja puede llegar desde Chicago a un productor argentino. Un cambio en una regulación puede impactar en un frigorífico. Un dato climático puede modificar una decisión de siembra. Una operación ganadera puede transformar en pocas horas el precio de un reproductor.

Y detrás de buena parte de esa información hay periodistas especializados.

Una profesión que obliga a saber de todo un poco

Una de las particularidades del periodismo agropecuario es que resulta difícil encasillarlo en una sola especialidad.

Quien cubre el campo puede tener que hablar en una misma semana sobre soja, ganadería, mercados, clima, retenciones, genética, maquinaria, exportaciones, tecnología, política y comercio internacional.

Incluso una sesión legislativa puede terminar teniendo consecuencias concretas sobre una cosecha o sobre el precio de un kilo de carne.

Una descripción incluida en una publicación de la Legislatura bonaerense resume esa particularidad: el periodista agropecuario necesita manejar conocimientos de agricultura, ganadería, mercados, climatología y política.

Y hay una dificultad adicional: el campo no ocurre solamente en las ciudades donde están las redacciones.

Muchas veces la noticia está a cientos de kilómetros.

Eso significa rutas, caminos rurales, exposiciones, remates, campos, plantas industriales, puertos, frigoríficos, tambos y establecimientos productivos.

En definitiva, también es un periodismo de territorio.

El nacimiento del CAPA

Mucho después de Vieytes apareció otra fecha importante para la profesión.

El 26 de enero de 1956 fue creado el Círculo Argentino de Periodistas Agrarios (CAPA), una institución que con el tiempo se convirtió en uno de los principales espacios de referencia para los profesionales especializados en información agropecuaria.

La especialización continuó creciendo durante las décadas siguientes.

De hecho, CAPA y la Facultad de Agronomía de la UBA impulsaron posteriormente el Programa Capacitar, destinado específicamente a formar periodistas especializados en el sector agropecuario.

¿Cuántos periodistas agropecuarios hay en Argentina?

Según estimaciones difundidas en ocasión de esta celebración y atribuidas al Círculo Argentino de Periodistas Agrarios, en Argentina habría alrededor de 800 periodistas agropecuarios dedicados a contar la realidad del sector a lo largo del país.

La cifra sirve para dimensionar cómo cambió aquella profesión que, en cierto modo, comenzó con una publicación impresa de Vieytes hace 224 años.

Hoy ya no se trata solamente de escribir sobre agricultura.

El periodismo agropecuario también cuenta historias de productores, empresas, trabajadores, científicos, veterinarios, ingenieros agrónomos, empresarios, exportadores y consumidores.

Y, sobre todo, cumple una función que muchas veces pasa inadvertida: traducir el lenguaje del campo para una sociedad que no siempre conoce cómo se producen los alimentos que llegan todos los días a su mesa.

Un puente entre el campo y la ciudad

Quizás ahí esté la mejor manera de explicar qué significa ser periodista agropecuario.

Es ser un puente entre dos mundos que en Argentina están mucho más conectados de lo que muchas veces parece.

El productor mira el clima, los precios, los costos y los mercados.

El consumidor mira el precio de la carne, el pan, la leche o el aceite.

El exportador mira China, Europa, Estados Unidos o Brasil.

El periodista intenta contar cómo todas esas piezas forman parte de una misma historia.

La Cámara de Diputados bonaerense llegó a definir justamente a estos profesionales como quienes tienen la tarea de “acercar el agro a la ciudad” y transmitir lo que sucede en el campo al resto de la sociedad.

224 años después, la historia continúa

Este 1° de septiembre de 2026, cuando los periodistas agropecuarios argentinos celebren su día, habrán pasado exactamente 224 años desde aquel primer número del Semanario de Agricultura, Industria y Comercio.

Cambió prácticamente todo: los medios, la tecnología, las herramientas y la velocidad con la que circula la información.

Pero hay algo que permanece.

La necesidad de contar qué ocurre en el campo.

Desde aquel periódico de Hipólito Vieytes hasta los portales digitales, las redes sociales, los podcasts y los videos que hoy llegan a millones de personas, el desafío sigue siendo parecido: salir a buscar la historia, entenderla y explicarla.

Porque el campo cambia todos los días.

Y alguien tiene que contarlo.

Feliz Día del Periodista Agropecuario.