A pesar de la corrección, las posiciones más lejanas se mantienen por encima de los US$ 13 por bushel, mientras el mercado continúa encontrando respaldo en la incertidumbre climática de Estados Unidos, la firmeza de la demanda y los riesgos geopolíticos. El calor extremo y las lluvias por debajo de lo normal en distintas zonas del cinturón agrícola aumentan las dudas sobre el potencial productivo de la cosecha, especialmente en esta etapa final de desarrollo.
La demanda internacional, y particularmente China, sigue siendo otro de los pilares de la recuperación. Según estimaciones privadas, China ya habría asegurado entre 11 y 11,5 millones de toneladas de soja estadounidense hasta fines de agosto, con expectativas de nuevas compras durante las próximas semanas. A esto se suman los problemas climáticos en algunas regiones productoras de China y las dificultades para el comercio de granos en el Mar Negro, factores que podrían favorecer una mayor búsqueda de mercadería en Estados Unidos y Sudamérica. En paralelo, el mercado sigue atento a las decisiones de Washington sobre las exenciones para pequeñas refinerías y su impacto sobre la demanda de biocombustibles y el aceite de soja.
Por Esteban Moscariello