Un Niño de máxima intensidad, perfila una primavera con sobreoferta de lluvias - CCA/Agrositio

TENDENCIAS CLIMÁTICAS

La anomalía de la temperatura superficial del Océano Pacífico Ecuatorial central ya se ubica por encima de los dos grados. Es decir, en términos de intensidad, el evento ya queda dentro de la categoría “muy fuerte”. La aceleración del calentamiento condiciona fuertemente el desarrollo de la primavera y atendiendo las estadísticas, el trimestre octubre-diciembre queda susceptible a los excesos pluviales en gran parte del litoral, Mesopotamia, este del NEA. Esto se va moderando hacia el centro de la región pampeana, pero la señal positiva sobre las lluvias es detectada en la gran mayoría de las estaciones de monitoreo pluvial, sin afectar significativamente al sur, donde se puede establecer como altamente improbable que se den escenarios secos.

El despliegue de las aguas cálidas frente a las costas Sudamericanas es muy contundente. La anomalía se alinea sobre la el ecuador al avanzar hacia el oeste. Es un fenómeno comparable al del 97/98 o al del 15/16, eventos con impactos disimiles, pero con mucha problemática en las cuencas de los ríos del Plata.

El índice SOI, que monitorea el acople entre el calentamiento oceánico y la circulación atmosférica se presenta en niveles que normalmente se ven en meses más adelantados de la primavera. En este sentido, este forzante de escala planetaria está indicando un alto nivel de probabilidad de que se sostenga una tropicalización temprana del ambiente y obviamente, se vean favorecidas las lluvias más importantes.

De concretarse esta situación, la llegada de aire de origen polar o al menos patagónico, parece un mecanismo que tiene pocas posibilidades de lograr recurrencia durante el resto de agosto. Nuevamente, este es un periodo que ya ira perfilando con fuerza el comportamiento del último cuatrimestre del año.

En la escala regional puede estar la única clave para moderar el efecto positivo sobre las lluvias que potencialmente puede definir el intenso fenómeno de El Niño que estamos transitando. Por estas fechas, es aun natural esperar  que las masas de aire frío impongan períodos más secos y estables, pero a medida que avancemos sobre la transición estacional, esta posibilidad se va diluyendo.

Sabemos que la zona de alta presión del Atlántico es el gran protagonista del clima de la región pampeana. Su ubicación es decisiva y es dinámica. Con sobreabundancia de humedad en los trópicos y una posición oceánica del anticiclón, es inevitable tener lluvias por encima de los valores normales en la primavera. Las repetidas menciones que hacemos respecto de la dinámica de este sistema de alta presión semipermanente, no le quita importancia. Es el único elemento que puede bloquear la bajada de aire tropical. Esto no evitaría la crecida de los ríos, pero si moderaría la chance de anegamientos o excesos e inundaciones temporarias en la pampa deprimida o en las zonas bajas en general. 

El fenómeno de El Niño es un sesgo positivo que se establece para todo el desarrollo de la campaña 26/27. La dinámica del sistema de alta presión es, de fondo, el único elemento con capacidad real de moderación de la sobreoferta de agua. Su dinámica presenta variantes intraestacionales que suelen ser significativas. Bajo las actuales circunstancias, un bloqueo anticiclónico sobre el este, seguramente encontrara suelos con altos niveles de reserva. Son hipótesis que se irán confirmando conforme transcurra la campaña. El solapamiento positivo o negativo de las dos escalas climáticas irán definiendo la gravedad que depara el potencial despliegue de las lluvias sobreabundantes que pueden prevalecer en gran parte del semestre cálido.

Es importante destacar, que cultivos como el maíz tienen una correlación estadística muy positiva entre una mejora en sus rendimientos y la presencia del fenómeno de El niño. La chance de eventos secos en el verano desciende significativamente. Los problemas a cosecha pueden aumentar, en este sentido, la soja puede verse perjudicada.

Como están dadas las cosas es una campaña que debe abordarse atendiendo el comportamiento de los distintos ambientes, definiendo claramente las zonas más vulnerables a inundaciones o anegamientos temporarios. Como sea, es muy posible que problemas de transitabilidad rural sean inevitables. Cualquier logística o estrategia que sirva para morigerar estos impactos será una buena decisión.

En cuanto a temperaturas, es difícil espera que dentro de este contexto de circulación ingresemos en un período con alta frecuencia de irrupciones de aire frío. Esto es, la posibilidad de heladas tardías del centro para el norte del país tiene un riesgo muy disminuido.