La Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FeArCA) participó del encuentro junto a representantes de la Fundación Benet, convocados por ANEPA, compartiendo experiencias desarrolladas a través del Programa de Mejora Continua APC y poniendo en valor los resultados alcanzados por los aplicadores uruguayos en materia de calidad de aplicación y mejora continua.
El Congreso contó con la presencia del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, Luis Alfredo Fratti Silveira; el director nacional de Aviación Civil de Uruguay, brigadier general aviador Alejandro Trujillo; Adrián Migues, del Ministerio de Industria y Energía; autoridades de ANEPA; representantes de FeArCA y del Sindicato Nacional das Empresas de Aviação Agrícola (Sindag) de Brasil, además de empresarios, pilotos, técnicos y especialistas de distintos países de la región. Durante la apertura, el secretario de ANEPA y organizador del encuentro, Néstor Santos, dio la bienvenida a las delegaciones internacionales y destacó especialmente la presencia de FeArCA, representada por su presidente, Diego Martínez, y la participación de Sindag de Brasil, con Claudio Júnior Oliveira y Silvia Figueredo.
Por su parte, el presidente de FeArCA, Diego Martínez, agradeció la invitación y destacó la importancia de continuar fortaleciendo estos espacios de integración latinoamericana. También remarcó el desafío que representa para la aviación agrícola desenvolverse en una actividad fuertemente regulada y la necesidad de mantener un diálogo permanente entre el sector y las autoridades de cada país.
Uruguay, un caso que puede replicarse en Latinoamérica
Uno de los ejes centrales de la participación argentina fue la presentación de la experiencia desarrollada en Uruguay mediante el Programa de Mejora Continua APC, del Grupo Técnico de FeArCA, impulsado junto al sector aeroagrícola uruguayo como herramienta de capacitación, medición y mejora continua. El trabajo permitió alcanzar un resultado que continúa siendo una referencia dentro del programa: una región completa logró superar el 80 % de nivel de conocimiento en calidad de aplicación, un registro que hasta el momento no ha sido superado por otra región de Latinoamérica evaluada bajo esta metodología.
Durante el Congreso no se buscó solamente volver a mostrar los resultados técnicos. Como una forma de dimensionar el impacto alcanzado, se exhibieron las numerosas publicaciones periodísticas que generó aquella experiencia, demostrando que el proceso de profesionalización trascendió al propio sector y consiguió instalar públicamente una imagen positiva de los aplicadores uruguayos.
Pero el dato más relevante no fue solamente el resultado obtenido, sino cómo Uruguay logró alcanzarlo. Desde FeArCA se destacó la cultura de trabajo conjunto que el sector aeroagrícola uruguayo viene construyendo desde hace años. La coordinación entre empresas e instituciones y el fuerte compromiso con la capacitación hacen que, habitualmente, participe la totalidad —o prácticamente la totalidad— de las empresas aeroagrícolas del país cuando se realizan este tipo de actividades.
Las dimensiones de Uruguay hacen posible desarrollar un proceso de estas características a escala nacional. En países territorial y productivamente mucho mayores, como Argentina o Brasil, alcanzar ese nivel de participación en todo el territorio resulta considerablemente más complejo. Sin embargo, esa diferencia de escala no constituye una limitación, sino que permite pensar el modelo uruguayo como una experiencia replicable a nivel provincial, estadual o regional. "Uruguay demuestra que cuando un sector trabaja coordinadamente, se capacita, mide sus resultados y sostiene un proceso de mejora continua en el tiempo, es posible elevar el estándar de toda una región. En países más grandes, como Argentina o Brasil, podemos tomar esta experiencia y replicarla a escala provincial o regional", destacó Juan Molina, representante de FeArCA y Fundación Benet durante la presentación.
De esta manera, la experiencia uruguaya abre la posibilidad de desarrollar una metodología regional: seleccionar territorios concretos, medir el punto de partida, capacitar a sus actores, evaluar nuevamente los resultados y sostener un proceso permanente de mejora.
Tecnología y calidad de aplicación
Durante la exposición también se destacó el alto nivel tecnológico alcanzado por la aviación agrícola uruguaya, tanto por la calidad y modernización de sus aeronaves y equipamiento como por el profesionalismo de sus operadores. En ese contexto se presentó la experiencia de "Pulverización Inteligente", realizada recientemente en la Exposición Rural de Palermo, donde instituciones públicas y privadas trabajaron conjuntamente para mostrar y comparar diferentes tecnologías de aplicación —aviones, drones y equipos terrestres— bajo un mismo concepto: no existe una única tecnología adecuada para todas las situaciones, sino que el desafío es conocer, medir y determinar cuál resulta más eficiente para cada escenario.
Desde FeArCA también se remarcó que la incorporación tecnológica debe estar acompañada por conocimiento. Por eso, el Programa de Mejora Continua APC propone un proceso basado en capacitación, medición objetiva de resultados y mejora continua, buscando que cada tecnología pueda expresar su máximo potencial con aplicaciones cada vez más eficientes y responsables.
Nuevas oportunidades para la aviación agrícola
La participación en el Congreso también permitió ampliar la conversación hacia funciones de la aviación agrícola que van más allá de la producción agropecuaria y que pueden transformarse en herramientas de interés público. Uno de los temas que generó especial interés entre las autoridades presentes fue el potencial de los aviones agrícolas para participar en programas de control de mosquitos, aprovechando su capacidad operativa, velocidad de respuesta y posibilidad de cubrir grandes superficies.
También se abordó la utilización de estas aeronaves en el combate de incendios, otra actividad en la que la infraestructura, los equipos y los pilotos distribuidos territorialmente pueden representar una capacidad estratégica de respuesta frente a emergencias. Estas alternativas muestran una aviación agrícola que amplía su campo de acción y que, además de su aporte a la producción de alimentos, puede poner su capacidad tecnológica y operativa al servicio de diferentes necesidades de la sociedad.
Una agenda latinoamericana común
La participación de Argentina, Uruguay y Brasil en el Congreso volvió a poner de manifiesto la importancia de construir una agenda regional para la aviación agrícola.
El intercambio entre ANEPA, FeArCA, Sindag, autoridades públicas, instituciones invitadas, empresas y profesionales del sector permitió compartir experiencias concretas y debatir sobre regulación, capacitación, tecnología, calidad de aplicación y nuevas funciones para la actividad. La experiencia uruguaya deja, además, una conclusión que trasciende sus fronteras: la profesionalización no depende solamente de incorporar mejores equipos, sino de la capacidad de un sector para trabajar unido, capacitarse, medir sus resultados y mejorar de manera permanente. Un modelo que Uruguay ya demostró que funciona y que ahora puede convertirse en una referencia para otras regiones de Latinoamérica.