Aunque el crudo llegó a cotizar por debajo de los 80 dólares por barril y generó expectativas de una baja generalizada en las materias primas, la reacción fue pasajera. Con el correr de la rueda, los fundamentos propios del mercado de granos recuperaron protagonismo y sostuvieron los precios.
Uno de los principales factores fue el renovado foco sobre la región del Mar Negro. Los anuncios recientes del Kremlin y del presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, sobre una posible reapertura de nuevas rutas de exportación habían generado una fuerte presión bajista sobre las cotizaciones. Sin embargo, la realidad sigue mostrando un escenario de elevada incertidumbre, con tensiones que continúan afectando una de las principales zonas exportadoras de cereales del mundo.
A medida que avanza agosto y comienza a intensificarse la demanda internacional, el mercado vuelve a prestar atención a la capacidad de Ucrania para sostener sus embarques. Además, el inminente ingreso de la cosecha de maíz aumenta la presión sobre la infraestructura de almacenamiento, ya que la disponibilidad de silos continúa siendo limitada y obligará a reorganizar el manejo de los stocks.
En el plano comercial, Argelia volvió al mercado internacional con una licitación para adquirir trigo panificable. La operación será seguida de cerca por los operadores, especialmente considerando que Rusia enfrenta mayores dificultades para garantizar la continuidad de sus exportaciones. Si bien el trigo francés aún encuentra restricciones en ese destino, el actual contexto geopolítico podría obligar a los compradores a diversificar sus orígenes.
En la Bolsa de Chicago, la jornada estuvo marcada por dos etapas bien diferenciadas. Los futuros comenzaron con bajas, acompañando la debilidad del petróleo, pero posteriormente recuperaron terreno impulsados por la persistente incertidumbre en el Mar Negro y por la atención puesta sobre la evolución de los cultivos estadounidenses.
El informe semanal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) mostró un leve deterioro en la condición del maíz, mientras que la soja mantuvo su evaluación estable. El 61% del maíz fue calificado entre bueno y excelente, dos puntos por debajo de la semana anterior. En soja, el 63% de los cultivos recibió esa misma calificación, sin cambios respecto al informe previo. En trigo de primavera, la condición mejoró hasta el 55%, dos puntos por encima de la semana anterior, mientras que la cosecha ya alcanza el 86% del área implantada.
Otro factor de respaldo para la soja fueron las nuevas ventas de exportación anunciadas por Estados Unidos. Se confirmaron operaciones por 488.000 toneladas con destino a China y otras 136.150 toneladas hacia un comprador no identificado, reforzando el sólido ritmo de demanda internacional observado durante las últimas semanas.
Por su parte, las inspecciones semanales de exportación reflejaron un buen nivel de actividad logística. Estados Unidos inspeccionó 335.313 toneladas de trigo, 1,9 millones de toneladas de maíz y 343.941 toneladas de soja, cifras que mantienen un flujo comercial activo y continúan aportando sostén a las cotizaciones internacionales.
Por Esteban Moscariello