En las primeras operaciones, los principales contratos registraban bajas de entre 3 y 7 centavos por bushel. La posición agosto cotizaba en torno a los US$ 11,69, noviembre se ubicaba en US$ 11,81 y enero de 2027 en US$ 11,95 por bushel, alcanzando los valores más bajos de las últimas cuatro semanas.
El principal factor bajista sigue siendo el clima en Estados Unidos. Los pronósticos prevén lluvias sobre importantes regiones productoras durante la etapa de formación y llenado de vainas, considerada crítica para definir el potencial de rendimiento de la soja. Si bien las últimas actualizaciones de la NOAA muestran menores acumulados de precipitaciones respecto de la semana pasada, las condiciones continúan siendo favorables para el cultivo.
Este escenario llevó a los fondos de inversión a reducir nuevamente sus posiciones compradoras y profundizar la toma de ganancias, luego del importante rally que impulsó a la soja durante gran parte de julio.
A la presión climática se suma la expectativa de una abundante oferta mundial. Brasil se encamina hacia otra campaña con elevados niveles de producción y exportación, reforzando las perspectivas de disponibilidad global. Sin embargo, la demanda continúa ofreciendo cierto soporte al mercado. Las exportaciones estadounidenses mantienen un ritmo sostenido y los operadores permanecen atentos a nuevas compras por parte de China y otros importadores, lo que ayuda a limitar pérdidas más profundas.
Los derivados de la soja también acompañan la tendencia negativa. Tanto el aceite como la harina de soja cotizan en baja en Chicago, mientras que el maíz también opera con pérdidas, reflejando un contexto general de mayor presión sobre los commodities agrícolas.
Otro elemento que condiciona la jornada es el fuerte retroceso del petróleo. Los contratos de Brent y WTI caen cerca de un 6% después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la reanudación de las negociaciones con Irán. La posibilidad de un acuerdo que reduzca las tensiones en Medio Oriente disminuyó la prima de riesgo geopolítico y presionó a la baja los precios de la energía, afectando especialmente al mercado de aceites vegetales por su estrecha relación con la producción de biocombustibles.
Durante el resto de la jornada, el mercado continuará siguiendo de cerca la evolución de los pronósticos meteorológicos en Estados Unidos y cualquier novedad vinculada a la demanda internacional, factores que seguirán siendo determinantes para la evolución de los precios de la soja en el inicio de agosto.
Por Esteban Moscariello