¿Qué le vende Argentina al mundo?

¿Cuán concentradas están las exportaciones argentinas? ¿Cómo evolucionaron los principales complejos exportadores? ¿Cómo les fue a las economías regionales?

Diez complejos exportadores explicaron el 77,7% de las exportaciones de bienes

El complejo sojero por sí solo representó uno de cada cuatro dólares que ingresaron por ventas al exterior en 2025. Junto con el petrolero-petroquímico  y el automotriz explican casi la mitad de todo lo que exportó el país (48,2%). El top 10 está dominado por productos agropecuarios y otros derivados de recursos naturales, un patrón que se repite hace décadas y que constituye un rasgo estructural de las exportaciones argentinas. 

Este carácter especializado en recursos naturales introduce un componente particularmente volátil en el comercio exterior del país. Épocas marcadas por los altos precios de las commodities suelen estar asociados a bonanzas económicas, mientras que al caer su precio -en mercados en los que no es posible influir sobre el precio del producto-, el país se ve sumamente perjudicado.

¿Cómo evolucionaron los principales complejos exportadores en el siglo XXI?

Entre 2002 y 2025, los cinco complejos que hoy lideran las exportaciones argentinas multiplicaron varias veces su valor exportado, pero llegaron ahí por caminos muy distintos.

El complejo sojero fue el que más exportó durante casi toda la serie, con una participación promedio del 25% de las exportaciones totales. Entre 2002 y 2025 multiplicó por cuatro su valor exportado, hasta tocar un máximo de 24.900 millones de dólares en 2022. Ese año, la sequía provocada por La Niña ya había golpeado la cosecha, pero la suba de precios internacionales por la guerra en Ucrania compensó la menor cantidad exportada. Un año después, el mismo fenómeno derrumbó la producción a la mitad que sumado a la caída de los precios internacionales, provocó un desplome del 44% en las exportaciones sojeras. Esa volatilidad refleja la fuerte dependencia del sector con el clima y los precios internacionales, dos variables que el país no controla. Lo mismo puede decirse del complejo maicero que, con una trayectoria más modesta, espejó los movimientos de la soja.

El complejo petrolero-petroquímico tuvo el recorrido más particular del grupo. En 2002 lideraba el ranking, pero fue perdiendo terreno a medida que los yacimientos convencionales, cada vez más maduros, producían y exportaban menos. Llegó a un mínimo en 2016, cuando sus exportaciones tocaron un piso de 2795 millones de dólares, en medio de un derrumbe del precio internacional del petróleo. Desde entonces recuperó fuerza de la mano de Vaca Muerta, y hoy vuelve a ser el segundo complejo más grande del país.

Sin depender de ningún recurso natural, el complejo automotriz construyó su lugar en el ranking a partir de la integración productiva con Brasil, que entre 2002 y 2025 lo llevó a multiplicar por 4,6 sus exportaciones (de 1913 de dólares a 8784 millones de dólares). Se trata, en este caso, de una relación bilateral consolidada, ya que las exportaciones argentinas hacia Brasil se concentran en los segmentos de pickups, mientras que el país importa principalmente autos compactos.  Según la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA), en 2025 casi 7 de cada 10 autos que exportó la Argentina tuvieron a Brasil como destino, por lo que su desempeño queda directamente atado al ciclo económico brasileño.

Oro y plata es el complejo que más creció del grupo. Pasó de exportar apenas 115 millones de dólares en 2002 a 4886 millones de dólares en 2025 (42 veces más). El salto se explica por el boom de proyectos mineros metalíferos de las últimas décadas y por el aumento del precio internacional del mineral.

¿Cómo les fue a las economías regionales?

Las exportaciones de las economías regionales suelen reflejar la diversidad productiva del país. Ninguna exportación en particular define el resultado agregado del comercio exterior de las provincias, pero juntas, las exportaciones explican buena parte del empleo y la actividad económica de cada una.

Algunas como el maní tuvieron un crecimiento notable en las últimas dos décadas, con un valor exportado que se multiplicó por 7. En 2025 alcanzó los 1228 millones de dólares. Siete de cada diez dólares que Argentina exportó en maní tuvieron origen en la provincia de Córdoba.

La yerba mate, con epicentro en Misiones y Corrientes y exportaciones por 117 millones de dólares en 2025, es uno de los complejos más pequeños del país, pero también uno de los que más creció, multiplicando por 6 sus exportaciones en el período. Casi tres cuartas partes de sus ventas al exterior van a Siria, lo cual se debe a los patrones migratorios históricos con ese país.Hoy la yerba mate es consumida allí por descendientes de migrantes sirios que vinieron a Argentina en el pasado. 

En esa misma zona del litoral, pero en los bajos inundables, el complejo arrocero multiplicó por casi 6 su valor exportado, con base en Corrientes y Entre Ríos.

Hacia el oeste, el complejo vitivinícola, con centro en Mendoza y San Juan, tuvo un recorrido más volátil, llegó a un pico en 2012 y retrocedió desde entonces. En el norte, en cambio, la economía azucarera, radicada en Tucumán, Salta y Jujuy, avanzó a un ritmo más moderado, casi triplicando su valor exportado en el período.

Por último, en el caso de la miel, Argentina se ubica dentro de los principales exportadores a nivel mundial (exportó 216 millones de dólares en 2025). Sus exportaciones tuvieron un crecimiento moderado (87%) en el período analizado.Se distingue del resto en su anclaje geográfico, se produce en casi todas las provincias del país, pero las exportaciones se concentran en la zona Centro (Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa).

El mapa de complejos exportadores de bienes argentinos se compone de  complejos, mayormente ligados a recursos naturales, con las ventajas y vulnerabilidades que eso implica: dependencia de las condiciones climáticas, de los precios internacionales y del ciclo de los socios comerciales.

Fuente: FUNDAR