
A fines de junio se realizó una nueva proyección de producción de maíz y maní, los cultivos estivales que continúan en pie. Tras el respiro que había permitido mayo, las lluvias abundantes de junio volvieron a demorar la cosecha en la mayor parte de la zona relevada. Aun así, el balance del mes es positivo: se sostiene el récord productivo en maíz, con una suba de 120 mil toneladas respecto de la estimación previa y un rinde promedio que aumentó respecto del relevamiento anterior, tendencia que se sostiene desde la primera estimación de marzo, mientras que en maní la producción se mantiene como la más alta desde que se cuenta con registros en la provincia.
En maíz, el rinde promedio vuelve a ubicarse entre los más altos de las últimas campañas, con mejores registros en los departamentos Quemú Quemú, Maracó y Chapaleufú, y subas generalizadas respecto de la estimación de mayo en todas las fechas de siembra. En General Pico e Intendente Alvear se reportaron rindes de hasta 100 qq/ha en los maíces tardíos de primera. La cosecha, sin embargo, continúa por detrás del ritmo habitual para la época. La mayoría de los técnicos zonales reportan que la elevada humedad del grano, producto de las lluvias de las últimas semanas, todavía impide el inicio de la trilla de los maíces tardíos.


En maní, el arrancado está finalizado y la cosecha avanza, aunque con demoras puntuales por las recientes lluvias: en Intendente Alvear y Coronel Hilario Lagos, los referentes señalan que las condiciones climáticas inestables retrasaron el ritmo de trilla.

Contexto climático
Durante junio las precipitaciones fueron muy superiores al promedio histórico en toda la zona relevada, lo que recompuso la humedad de los perfiles de cara a la campaña invernal que comienza, pero volvió a demorar el avance de la cosecha. Según el SMN, para el próximo trimestre se esperan precipitaciones dentro de valores normales y temperaturas por encima de lo normal. En este contexto, el ritmo de la cosecha de maíz tardío y maní en las próximas semanas dependerá de la mejora de las condiciones de piso y de que el grano alcance niveles de humedad adecuados para su cosecha.


