La soja sufre una clara discriminación impositiva respecto a los demás granos.
Pero además de ello, el agro debe soportar gravámenes que no tienen ningún retorno.
Las escuelas, los caminos, la energía, la seguridad y tantos otros bienes públicos no están presentes desde hace décadas.
La provincia de Buenos Aires es un claro ejemplo, agravado en los últimos años.
El término "bandido estacionario" procede de la teoría de la ciencia política y la economía.
Esta teoría brinda una forma de analizar la suerte de robo que, sobre todo, soporta el campo.
Formulada por el economista Mancur Olson en 1993, nos muestra el proceso por el cual surge el poder político a partir de un monopolio de la fuerza que, en lugar de saquear por completo un territorio, prefiere cobrar tributos estables en y de forma gradual y ascendente.
La presión fiscal en la provincia está sometida a un modelo burocrático que prioriza la extracción sobre el desarrollo, actuando como una suerte de agente confiscatorio.
Esta dinámica convierte al sistema tributario en una herramienta de asfixia para el sector productivo en beneficio del aparato estatal y de sus intereses de incremento de poder y permanencia. Quien dude sobre ello, baste invitarlo a mirar el comportamiento del Impuesto Inmobiliario y el de Ingresos Brutos, donde el campo está atrapado en su espacio físico.
Las herramientas fiscales dejan de financiar servicios públicos proporcionales y pasan a utilizarse como armas de control y extracción, el contrato social quiebra y los ciudadanos tratan de esconder sus estrategias.
El gobierno busca consolidarse como un delincuente racional que maximiza su botín en el tiempo, transformando la legítima recaudación en un esquema puramente extractivo.
Pero, después de esta reflexión, volvamos al mercado.
Veamos cómo la soja inició la semana.
El mercado de tuvo una dinámica algo más activa. En parte impulsadas por las subas registradas en Chicago, las industrias ajustaron al alza sus ofertas de compra.
Y las cotizaciones se establecieron en $480.000/t, tanto para la entrega disponible y contractual como para las fijaciones de mercadería, marcando una suba de $5.000/t entre ruedas.