Potenciar la recría y el impacto estratégico de ganar "kilos baratos" para potenciar la rentabilidad Ganadera.

 En el negocio ganadero actual, la recría se consolida definitivamente como el eslabón clave para determinar el margen económico de todo el ciclo productivo. Lejos de ser una etapa de transición o de simple mantenimiento, el manejo estratégico de este período define la eficiencia con la que se transformará el alimento en carne y, fundamentalmente, la rentabilidad final del productor.

Para abordar cómo potenciar este eslabón y lograr resultados consistentes, el Ing. Agr. Julián Soriano Bouissou, Consultor Técnico en Bovinos de Carne de Provimi Cargill Animal Nutrition & Health, puntualizó los fundamentos técnicos y económicos que hacen de una recría eficiente el pilar del éxito en la producción de carne.

El valor estratégico de "meter kilos baratos"

El especialista explica que la recría abarca tradicionalmente el crecimiento del animal desde el destete (con unos 180 a 200 kg) hasta alcanzar los 300 o 350 kg, antes de ingresar a la etapa final de terminación. Es precisamente en esta ventana de tiempo donde se genera la mayor oportunidad económica del planteo.

"Nosotros sabemos que la mayor ventaja de la recría es cuando podemos agarrar y meter kilos baratos. El principal objetivo debe ser poder criar y recrear al animal al mínimo costo, algo que generalmente logramos haciendo el máximo aprovechamiento del forraje y las pasturas disponibles", puntualiza Soriano Bouissou.

Sin embargo, el consultor técnico advierte que maximizar el uso del pasto no debe ser sinónimo de una caída en la productividad. El verdadero desafío radica en mantener un equilibrio: lograr el mayor beneficio económico optimizando el recurso forrajero, pero sin resentir las ganancias diarias de peso de los animales para sostener el margen proyectado.

Licuar la compra-venta y acortar el corral de terminación

Desde el punto de vista del negocio, Soriano Bouissou hace hincapié en que una recría más larga y eficiente cumple un rol fundamental para las finanzas del establecimiento: permite diluir la relación de compra-venta (el valor del ternero de invernada versus el del novillo gordo), que históricamente tiende a ser negativa para el invernador desde el primer día.

Al lograr un proceso de recría eficiente con altas ganancias de peso basadas en recursos pastoriles, el productor obtiene una ventaja directa para la etapa posterior. "En la medida en que hagamos una recría más eficiente y de mayor ganancia de peso, vamos a estar encerrando un animal más pesado en el feedlot. Por ende, podremos tener un corral de terminación algo más corto buscando el grado óptimo de acabado", detalla el ingeniero.

El rol de la suplementación precisa

Para alcanzar estas metas productivas sin que la calidad del forraje actúe como un limitante (especialmente en épocas críticas o con el uso de especies megatérmicas), la suplementación estratégica surge como la herramienta de precisión ideal. El especialista destaca que implementar esquemas de suplementación —por ejemplo, en torno al 1% del peso vivo— permite dar un salto de alto impacto productivo (pasando de ganancias de peso mínimas a niveles óptimos de entre 700 y 800 gramos diarios) sin que esto represente una alteración económica drástica en los costos de producción. Las dietas en esta etapa no requieren niveles excesivos de energía, sino un aporte proteico equilibrado (entre el 15% y 16%) que acompañe el desarrollo óseo y muscular del animal en crecimiento, sentando las bases p ara un engorde eficiente y rentable.