Más allá de la macro: las empresas agropecuarias vuelven a jugar su partido puertas adentro

Durante años, gran parte de las decisiones empresariales en la Argentina estuvieron condicionadas por la inflación, las devaluaciones, la brecha cambiaria o las distintas herramientas financieras que ofrecía la macroeconomía. Sin embargo, según el último informe de Zorraquin + Meneses, el escenario está cambiando y las empresas agropecuarias enfrentan un nuevo desafío: volver a enfocarse en lo que sucede tranqueras adentro.

El documento, titulado “Apuntes para Empresas – Junio 2026”, utiliza una analogía muy argentina para describir el momento actual: el álbum de figuritas del Mundial.

“Las empresas que perduran no son las que alguna vez completaron el álbum, sino las que nunca dejaron de llenarlo”, señalan los autores.

La idea es simple: ninguna organización logra resolver todos sus problemas de forma definitiva. Siempre aparecen nuevos desafíos, cambian las reglas de juego, evolucionan los mercados y surgen nuevas exigencias.

La eficiencia vuelve a ocupar el centro de la escena

El informe sostiene que Argentina atraviesa un proceso de estabilización económica avanzado, aunque todavía incompleto.

Los números muestran avances significativos:

  • La inflación anual ronda el 30%, muy lejos de los niveles superiores al 200% registrados años atrás.
  • El déficit fiscal desapareció del centro de la agenda económica.
  • El riesgo país cayó hasta los 430 puntos básicos, menos de un tercio de los valores observados a fines de 2023.
  • La economía crece a un ritmo cercano al 5% anual.
  • La brecha cambiaria prácticamente desapareció.

Sin embargo, los especialistas advierten que todavía persisten importantes desafíos estructurales.

Entre ellos aparecen la elevada carga impositiva, la continuidad de los derechos de exportación, la vigencia del impuesto al cheque y la falta de avances en materia de infraestructura y competitividad.

Del negocio financiero al negocio productivo

Uno de los cambios más profundos que detecta el informe es que las empresas agropecuarias vuelven a depender de su capacidad de gestión.

Durante años, muchas decisiones estuvieron atravesadas por oportunidades financieras extraordinarias derivadas de la inflación, los distintos tipos de cambio o los programas especiales de exportación.

Hoy ese escenario es distinto.

“La agricultura vuelve a depender de los rindes, de la eficiencia comercial y del control de costos. La ganadería vuelve a mirar los kilos producidos por hectárea y la eficiencia reproductiva. La industria vuelve a enfocarse en productividad, logística y posicionamiento comercial”, destacan los autores.

En otras palabras, desaparecen muchos de los atajos que ofrecía la macroeconomía y vuelve a imponerse la gestión empresarial.

El crédito reaparece como herramienta de crecimiento

Otra de las novedades que marca el informe es la reaparición del crédito como instrumento de inversión.

Los bancos vuelven a ofrecer líneas destinadas a:

  • Compra de maquinaria.
  • Capital de trabajo.
  • Infraestructura.
  • Ganadería.
  • Riego.
  • Tambos.
  • Proyectos productivos de largo plazo.

Esto obliga a las empresas a recuperar herramientas que habían perdido protagonismo.

“Tomar deuda deja de ser una apuesta contra la inflación para transformarse en una decisión empresarial”, señalan.

Ahora las preguntas pasan por evaluar la rentabilidad de cada proyecto, la capacidad de repago y la estructura financiera.

Una Argentina de múltiples velocidades

Los consultores también advierten que el país atraviesa una realidad muy heterogénea.

Mientras algunos sectores crecen rápidamente, otros todavía continúan ajustándose.

Y dentro del propio agro ocurre algo similar.

Hay empresas que lograron adaptarse rápidamente al nuevo escenario y otras que todavía están intentando hacerlo.

Por eso, aseguran que el principal desafío ya no es sobrevivir, sino competir.

Trigo: márgenes ajustados y expectativa por un posible año Niño

En el plano agrícola, la campaña 2026/27 ya comenzó, aunque con números iniciales poco alentadores.

Los márgenes proyectados sobre campos arrendados aparecen muy ajustados e incluso negativos en algunas regiones.

Sin embargo, existen factores que podrían modificar el escenario:

  • La volatilidad internacional de los precios.
  • Las fluctuaciones en los costos de los fertilizantes.
  • Un posible fenómeno El Niño, que históricamente suele mejorar los rindes de soja y maíz.

“Todo parece indicar que durante el año habrá margen de maniobra, pero será necesario estar muy atentos a la volatilidad para capturar oportunidades”, sostienen.

Ganadería: bajó la euforia, pero los fundamentos siguen siendo sólidos

El informe también detecta un cambio de ritmo en la actividad ganadera.

Los precios retrocedieron respecto de los máximos recientes:

  • Novillo: entre $4.200 y $4.300 por kilo.
  • Terneros: entre $6.300 y $6.400 por kilo.

A pesar de la baja, los analistas consideran que los valores siguen siendo competitivos para el productor.

La exportación continúa sosteniendo buena parte de la demanda, aunque aparecen algunas señales de cautela por parte de China.

Además, se observa un fenómeno novedoso: el ingreso de carne brasileña al mercado argentino a precios competitivos.

En los establecimientos, la recría a pasto continúa siendo rentable, mientras que los feedlots enfrentan márgenes más ajustados.

“No hay euforia, pero tampoco depresión. Es momento de potenciar la eficiencia y elegir bien las batallas a dar”, resume el informe.

Lechería: mejora la demanda, pero la rentabilidad sigue siendo un problema

En la actividad lechera aparecen algunas señales positivas.

El consumo interno comenzó a recuperarse y las exportaciones ya representan casi un tercio de toda la leche producida en el país, uno de los niveles más altos de los últimos años.

Sin embargo, el productor sigue enfrentando dificultades.

El precio SIGLeA de mayo se ubicó en $509 por litro, aunque en términos reales se trata de uno de los valores más bajos desde que existe la serie estadística.

Al mismo tiempo, la industria atraviesa un fuerte proceso de transformación, con fusiones, adquisiciones y una creciente concentración empresarial.

Esto, anticipan los especialistas, derivará en nuevas exigencias para los productores.

“Más volumen, más calidad, más eficiencia y mayor consistencia en el abastecimiento”, enumeran.

La gran conclusión: el desafío vuelve a estar tranqueras adentro

El mensaje central del informe es contundente: la macroeconomía seguirá siendo importante, pero cada vez explicará menos los resultados individuales.

La diferencia entre las empresas exitosas y las que tendrán dificultades se definirá cada vez más por su capacidad de adaptación, de gestión y de mejora continua.

Porque, como señalan los autores utilizando la metáfora del Mundial, el objetivo no es completar el álbum una vez, sino desarrollar la capacidad de seguir llenándolo cada vez que cambien las reglas del juego.