LA FINA CON LA HUMEDAD ASEGURADA
La macro climatica, la escala global ya parece muy definida. En efecto, las temperaturas superficiales del Pacifico Ecuatorial, rápidamente han ido validando los pronosticos que auguraban un cierre del mes de mayo con el fenómeno de El Niño en pleno desarrollo. En definitiva, ingresamos al trimestre de invierno sin tener que transitar por las incertezas que habitualmente se presentan en este período respecto de lo que puede suceder con este indicador.
La foto que promedia las anomalías oceánicas de las ultimas cuatro semanas de mayo, son muy evidentes y este es un proceso que no tiene vuelta atrás en los proximos meses. El forzante climático ENSO esta instalado en posición Niño. Por lo pronto, la evidencia de acople atmosferico es baja, pero es muy claro que como fenomeno oceánico ya se ha definido de manera intensa, con el hemisferio norte aun mas condicionado por el calentamiento.
De acuerdo a este panorama, gran parte del planeta será influenciado por la presencia de este evento cálido en la segunda mitad del año y seguramente en el primer trimestre del año próximo. La temprana irrupción de aguas cálidas superficiales y la fuerte persistencia prevista para el mismo, permite anticipar que con altas chances, tendremos un episodio fuerte. Los tres antecedentes más significativos que pueden tener similitudes con el que está en desarrollo son los del 82/83, 97/98 y el más reciente 15/16.
Por lo pronto el invierno difícilmente tenga un señal positiva en las precipitaciones, por estos meses la zona de convergencia intertropical, es decir, la parte más activa de la atmósfera, se desplaza hacia el hemisferio norte, con lo cual la influencia en el patrón pluvial y en la circulación atmosférica en general, deberían ser más notorias en aquellas latitudes. Entendemos que en la zona productiva principal de Argentina, no hay razones para esperar una sobreabundancia de agua sostenida. Puede darse algún evento ocasional, pero los promedios de lluvia previstos deberían ubicarse en torno a los valores normales en el recorrido del trimestre. Pueden presentarse oscilaciones temporales, incluso establecerse periodos con escasez pluvial como el que transitamos, pero en general las precipitaciones de mantenimiento del invierno estarán presentes en las zonas donde se desarrollan los cultivos de invierno.
El contexto de escala regional, parece evolucionar más favorablemente en este comienzo de junio y es posible que la primera quincena alcance lluvias que permitan una corrección satisfactoria. Vemos que al inicio del trimestre de invierno, con una mejora incipiente en las lluvias, pero aun sin que se perfilen llegadas de aire frío potentes, de origen polar, alguna que promueva condiciones ambientales rigurosas. Por lo pronto se mantiene muy moderado el régimen térmico y es posible que esta sea una primera señal hacia el desarrollo de todo el trimestre.
En el mapa de anomalías oceánicas, vemos mayor protagonismo de la corriente de Malvinas transportando aguas más frías hacia la costa bonaerense e influenciando todo el mar hasta el sur del litoral brasileño. Esto es un cambio razonable de lo que observábamos a principios de mayo y abre las puertas a irrupciones de aire frío más intensas, no necesariamente proveniente de los polos. Es una coyuntura más invernal para el comportamiento oceánico.
Las tendencias estacionales evalúan como el escenario más probable al que presenta un invierno sin rigor, con algunas entradas de aire polar, pero sin que las mismas logren sostenerse como para que los promedios del trimestre queden traccionadas a la baja. Como el año pasado, este no parece que vaya a ser un invierno difícil en términos de bajas temperaturas.
En cuanto a las lluvias, solo los bloqueos serán los que pueden intervenir en forma restrictiva. Luego se espera un comportamiento más cercano al climático, con la típica diferenciación entre el este y el oeste. Las recientes recargas en la franja mediterránea serán de mucho valor para el resto del invierno.