Los contratos más negociados subieron entre 3,75 y 4,75 centavos por bushel, impulsados por compras técnicas y cobertura de posiciones.
El contrato julio cotiza cerca de US$ 11,18/bushel, mientras que noviembre se ubica alrededor de US$ 11,23/bushel.
La harina y el aceite de soja también registran subas, aportando soporte adicional al complejo oleaginoso.
A pesar del rebote, el mercado sigue condicionado por las buenas perspectivas productivas en Estados Unidos y la expectativa de una amplia oferta global.
La atención está puesta en el informe WASDE del USDA que se publicará este jueves y podría actualizar las proyecciones de producción y existencias.
Sin embargo, el mercado espera con aún más expectativa el informe de superficie sembrada de finales de junio, clave para definir el tamaño de la cosecha estadounidense.
El clima continúa siendo favorable en gran parte del cinturón agrícola de EE.UU., manteniendo elevadas las expectativas de rendimiento.
Los operadores también monitorean la situación en Oriente Medio por su posible impacto sobre el petróleo y los mercados de aceites vegetales.
Otro factor clave será la demanda china. El mercado espera señales de nuevas compras de soja estadounidense que puedan brindar sostén a los precios.
Por ahora, la recuperación parece responder más a factores técnicos que a cambios en los fundamentos del mercado.
Los próximos informes del USDA, el clima y la demanda internacional serán los principales motores para la soja en las próximas semanas.
Por Esteban Moscariello