El proyecto representa una de las inversiones más importantes realizadas por la empresa en el país durante la última década y busca fortalecer la capacidad industrial para responder a la creciente demanda mundial de aceites vegetales destinados tanto a la alimentación como a la producción de biocombustibles.
Según informó la compañía, la futura planta tendrá capacidad para procesar hasta 4.000 toneladas diarias de semillas de girasol o soja, lo que la ubicará entre las mayores instalaciones de molienda de girasol del mundo. Además, permitirá optimizar la operación durante todo el año gracias a su flexibilidad para procesar distintos cultivos y mejorar la conexión de la producción regional con los mercados internacionales.
Michael Gelchie, CEO global de LDC, destacó que la inversión refleja la importancia estratégica de Argentina para la compañía. "La combinación de una sólida producción agrícola con capacidades industriales, logísticas y exportadoras convierte al país en un actor clave para conectar la producción local con la demanda global", señaló.
Por su parte, Juan José Blanchard, COO del Grupo LDC y responsable de Latinoamérica, afirmó que el proyecto reafirma el compromiso de largo plazo de la empresa con el desarrollo del negocio de girasol en la región. "Esta planta ampliará significativamente nuestra capacidad de procesamiento y consolidará nuestra posición como socio estratégico tanto para productores como para clientes industriales", sostuvo.
La nueva instalación incorporará tecnología de última generación para la limpieza, descascarado, acondicionamiento y laminado de semillas, además de prensas de alta capacidad y sistemas de extracción por solvente de elevada eficiencia. También contará con infraestructura para la recepción de materia prima y la carga de harinas, pellets y aceites destinados a distintos mercados.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto será su enfoque en la sustentabilidad. La planta funcionará con un sistema térmico alimentado íntegramente por biomasa renovable proveniente de cáscaras de girasol, lo que permitirá reducir el consumo energético convencional y disminuir las emisiones de carbono asociadas a la operación.
La construcción está prevista para comenzar hacia fines de 2026 y se suma a otras inversiones recientes de LDC en el negocio global del girasol, entre ellas una nueva línea de molienda en Timbúes, Santa Fe, y una planta multisemilla adquirida recientemente en Hungría.
Con este anuncio, Bahía Blanca refuerza su papel como uno de los principales polos agroindustriales y exportadores de Argentina, mientras que la cadena de valor del girasol suma capacidad de procesamiento para agregar valor a la producción local y potenciar su presencia en los mercados internacionales.
La relevancia de la inversión también fue destacada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien señaló en sus redes sociales que el proyecto demandará una inversión de US$ 400 millones y que su concreción surgió tras reuniones mantenidas con directivos de LDC durante la Argentina Week realizada en Nueva York. Según indicó el funcionario, la decisión de avanzar con la planta en Argentina constituye "una enorme muestra de confianza" en el rumbo económico impulsado por el gobierno nacional.
La futura instalación estará destinada principalmente al procesamiento de girasol y se convertirá en una de las inversiones agroindustriales más importantes anunciadas en el país durante los últimos años, fortaleciendo el perfil exportador de Bahía Blanca y agregando valor a la producción agrícola argentina.