El impulso alcista que había dominado el comienzo de la semana —alimentado por expectativas de acuerdos comerciales y por un informe WASDE del USDA relativamente favorable— terminó debilitándose tras la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Beijing. Aunque ambas partes realizaron declaraciones positivas y China habló de avances preliminares, el mercado quedó decepcionado al no confirmarse nuevas compras de maíz, soja, sorgo o algodón estadounidense, productos sobre los cuales muchos operadores habían construido expectativas alcistas.
La reacción se reflejó rápidamente en Chicago, donde los fondos comenzaron a reducir exposición en distintos mercados agrícolas, profundizando las bajas en maíz y soja y generando una fuerte corrección desde los máximos alcanzados a mitad de semana. El maíz julio perdió 15 centavos en la semana, mientras la soja julio cayó 31 centavos. El trigo logró cerrar con ganancias moderadas gracias a una menor producción estadounidense proyectada por el USDA, aunque también sufrió una importante toma de ganancias desde sus picos recientes.
De cara al inicio de la nueva semana, el mercado mantiene un tono cauteloso y con menor convicción alcista. Las proyecciones para la apertura en Chicago muestran soja y aceite levemente positivos, mientras maíz y trigo operarían con presión bajista. El clima favorable para la siembra en Estados Unidos continúa limitando el potencial de recuperación de los precios, acompañado además por mejoras productivas en Europa y la región del Mar Negro. En Brasil persisten algunas preocupaciones por la falta de humedad en zonas safrinha del centro-norte, aunque sin modificar todavía el panorama global de oferta.
A esto se suma la debilidad de la demanda externa estadounidense, con exportaciones de soja corriendo cerca de un 10% por debajo de las proyecciones del USDA y sin señales concretas de nuevas compras chinas tras las reuniones en Beijing. La ausencia de anuncios positivos golpeó el ánimo del mercado y dejó a numerosos fondos desarmando posiciones, fortaleciendo la percepción de que los máximos recientes en maíz, soja y trigo podrían haber quedado atrás en el corto plazo.
Por Esteban Moscariello


