De cara al comienzo de una nueva campaña fina, el consultor Gustavo López reflexionó sobre las perspectivas de cara al mercado internacional de granos, con el foco puesto especialmente en el trigo. Para eso, trazó un panorama signado por el modelo “VICA”, que comprende cuatro variables centrales: la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad constante y la ambigüedad.
“El trigo ya no es un commodity”, aseguró en primera instancia, indicando que es al mismo tiempo “activo financiero, factor de estabilidad social y estratégico desde el punto de vista alimenticio”.
Sobre el eje de la volatilidad, López explicó que el esquema actual está muy marcado por fuertes cambios en el precio de granos e insumos, que afecta tanto a la oferta como a la demanda. Esto se traduce en la posibilidad de una menor área sembrada, así como de una menor producción global.
Como si eso fuera poco, el aspecto climático –con sequías, inundaciones y temperaturas extremas- conduce a una volatilidad productiva, que se suma a la volatilidad geopolítica con conflictos como el de Medio Oriente.
“Ya no existen mercados tranquilos. Vivimos en un marco de volatilidad permanente que nos afecta a diario”, sentenció el analista.
Todo esto provoca mayor incertidumbre, con preguntas que, para López, son difíciles de responder. “¿Qué puede hacer Rusia en una guerra de estas características? ¿Qué pasa con los stocks estratégicos de China? ¿Brasil seguirá comprando al mismo ritmo? ¿Las restricciones comerciales seguirán en el tiempo? ¿El sudeste asiático seguirá traccionando?”, se preguntó.
Ante eso, sostuvo: “El mercado descuenta el riesgo antes que la escasez. Le interesa más que es lo que puede pasar que lo que realmente pasa, si hay mercadería dando vuelta”.
Respecto al eje de la complejidad, López explicó que hoy el trigo se convirtió en un “cúmulo de temas”, donde “todo afecta a todo”. En concreto, las variables que influyen en el mercado son muchas más que el clima. “Está la energía, los fertilizantes, los precios, la logística, los aranceles, el clima, la sanidad, el volumen, el dólar, los aranceles, la calidad, el consumo animal, los precios, la geopolítica, la tecnología, la trazabilidad, los sustitutos”, enumeró.
Finalmente, señaló que este panorama lleva a una abundancia de datos e información, que pueden conducir a señales confusas.
“La misma información puede tener sentido opuesto según como se la analice. Esta información sino tiene un análisis correcto puede mandar para un lado o para el otro las decisiones”, alertó.
Para concluir su exposición, López tomó el último reporte de Estados Unidos, que acusa una caída productiva de 25 millones de toneladas.
“Es lo mismo que una producción argentina muy buena. Eso evidentemente tendrá un tipo de impacto en tener. El consumo está en niveles similares, con lo cual, con menor oferta y mismo consumo, habrá un impacto en los stocks. Eso obviamente lleva a una expectativa de precios seguramente al alza. Creo que habrá una situación optimista”, dijo.
Y reflexionó: “En un mundo VICA, el trigo ya no es solo producción. Es estrategia, resiliencia y capacidad de adaptación. El desafío ya no es producir más, sino competir en un mercado global cada vez más impredecible”.
El peso de la geopolítica en la formación de precios fue retomada por el analista Enrique Erize, quien aseguró que a la hora de tomar decisiones es clave analizar la evolución del mercado.
“Pasan demasiadas cosas juntas y el mercado se vuelve un festín para los fondos de inversión, que se nutren de volatilidad. Tenemos que aprender a leer con inteligencia los mercados”, afirmó.
En esta línea, llamó a los presentes a analizar la situación de la India, que cada vez se interesa más en los productos argentinos. “La India será en los próximos años lo que fue China en los últimos veinte para Argentina. La india es nuestro futuro en materia de alimentos”.
Yendo al plano triguero, Erize analizó que la última dejó un importante excedente exportable, que generó una tendencia bajista. “Alcanzamos las 27 millones de toneladas. Con un consumo interno de 7 millones de toneladas, había que vender 22 millones. Y se vendió como pan caliente. Llegaron países que nunca le compran a la Argentina: China, Argelia, Marruecos, Tailandia, Brasil, Indonesia, Bangladesh, Vietnam. Vendimos a lugares donde nunca vendimos”, indicó.
“El balance de trigo da que ya vendimos 13 millones extra Mercosur. El trigo va a subir, calma, no se apresuren a vender. Faltan 5 meses para que aparezca nuevo trigo”, sostuvo a continuación.
De cara a la próxima campaña, que según se anticipó va camino a una fuerte caída productiva, el analista se pregunto: “¿Qué valor le pongo en el Excel al nuevo trigo?”. Ante esto, afirmó que el único precio “transparente y que se publica todos los días es el FOB de Kansas”, con lo cual ese es el que los productores deben mirar.
El voltaje del encuentro se encendió respecto de los datos locales: “La Secretaría dice que el FOB está 246. La BCBA dice 248. A mí me parece que es bajo. ¿Y cuánto tendrían que estar pagando? 212 a 213. Pero están pagando 232. ¿Son generosos que me están pagando 20 dólares más por que sí? ¿O el FOB es trucho? 232 con un FOB de 248 no se explica”.
A continuación, sostuvo: “Es muy importante entender el FOB Índice, que es el que pone la Secretaría. Es el que estima para pagar retenciones y anotar exportaciones. Hace tres años, con el anterior gobierno alguien permitió que se anotaran 8 millones de toneladas a entre 40 y 50 dólares menos de lo que tendría que ser, y eso fue una estafa para mí”.
En su conclusión, Erize afirmó: “No repitamos esas cosas, no olvidemos de dónde venimos”.


