Un grupo de cabañeros miembros de la Sociedad Rural Argentina elevó una fuerte carta al presidente de la entidad, Nicolás Pino, en la que expresó su preocupación por la situación de los registros genealógicos y pidió una auditoría urgente e independiente sobre el sistema implementado en los últimos años.

La nota, presentada este lunes y a la que accedió Agrositio, pone el foco en el funcionamiento de uno de los servicios considerados centrales dentro de la institución, especialmente para los productores de pedigree y criadores que dependen de la trazabilidad y la confiabilidad de estos registros.

Según señalaron los firmantes, los sistemas adoptados para el mantenimiento de los registros, que habrían significado una inversión superior a los 3 millones de dólares, no están cumpliendo con el objetivo esperado. Por el contrario, sostienen que “los costosos sistemas que se han adoptado para el mantenimiento de los registros han colapsado y las quejas de los usuarios han proliferado”.

En ese contexto, los cabañeros solicitaron a Pino una explicación “llana, transparente y honesta” sobre la situación actual de los registros genealógicos, al considerar que se trata de una herramienta histórica y estratégica dentro de la Sociedad Rural.

En la carta recuerdan que los registros genealógicos fueron durante más de un siglo uno de los pilares sobre los que se construyó la SRA y que su prestigio se sostuvo justamente por la excelencia técnica y la confianza generada entre los productores.

“Uno de los servicios centrales y esenciales de nuestra institución, quizá el más importante, es el mantenimiento y la confiabilidad de los registros genealógicos y productivos de las distintas razas”, remarcaron.

Sin embargo, advierten que la situación actual dista de ese estándar. Incluso mencionan que, pese a las nuevas contrataciones realizadas para el servicio, los resultados no han sido satisfactorios y el sistema no estaría prestando un servicio mínimamente confiable, quedando “caótico y débil”.

Además del pedido de explicaciones, el planteo más fuerte pasa por la exigencia de una auditoría forense independiente. Los socios reclamaron que se contrate una firma externa, seleccionada bajo criterios de objetividad y mediante un proceso de licitación transparente, que permita revisar los contratos celebrados, los costos originales, los sobrecostos asumidos y el funcionamiento real de los sistemas comprometidos.

Según expresaron, esa auditoría debería actuar como asesora de toda la SRA y no de una gestión puntual, con el objetivo de proteger los intereses institucionales y brindar información clara a todos los asociados.

El malestar interno se profundizó luego de una comunicación oficial difundida el fin de semana desde la presidencia de la entidad, que lejos de llevar tranquilidad habría incrementado la preocupación entre los cabañeros.

La carta lleva la firma de reconocidos productores y referentes del sector, entre ellos María Clara Busquet, Juan Pablo Cebey, Guillermo Estrugamou, Carlos Vila Moret, Cristina Cayol de Gibelli, Enrique Wilson Rae, Adrián Barbieri, William Andrew Murchinson, Mercedes Elissondo, Facundo García Robin, Patricia Susana Iglesias, María Susana Azzi, Adela Nores, Carlos Bianciotti Hnos y Cía, José Plimet, Daniel Cimolai, Claudia Lloret y María Inés Bosisio, entre otros.

El planteo deja expuesta una fuerte tensión interna dentro de la Sociedad Rural Argentina y abre un nuevo capítulo en torno al manejo de una de las áreas más sensibles para el negocio ganadero de elite: la confiabilidad de los registros que sostienen la genética y el valor de las principales cabañas del país.