Los recientes ataques a infraestructuras energéticas en el Golfo Pérsico impulsaron inicialmente una fuerte suba del crudo Brent, que alcanzó los 119 dólares por barril. Sin embargo, el precio retrocedió posteriormente por debajo de los 110 dólares tras una serie de anuncios orientados a reducir la tensión, incluyendo posibles flexibilizaciones de sanciones a Irán y esfuerzos internacionales para garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz.

A pesar de esta moderación en el petróleo, persisten las preocupaciones sobre la producción y exportación de gas natural y fertilizantes en la región. Estos factores alimentan el temor a una eventual escasez energética y de insumos agrícolas en los próximos meses, lo que ha contribuido a sostener los precios de los granos a nivel internacional.

El debilitamiento del dólar también brindó soporte adicional a los mercados agrícolas, favoreciendo las compras en Chicago. A esto se suma la presión alcista derivada del encarecimiento de los fertilizantes, que continúa influyendo en las decisiones productivas y en la formación de precios.

En Estados Unidos, el monitoreo del USDA indica que el 55% del trigo de invierno se encuentra afectado por condiciones de sequía, sin cambios respecto a la semana anterior. Este factor sigue siendo relevante para las perspectivas productivas.

En Sudamérica, las recientes lluvias mejoraron las expectativas de cosecha. La Bolsa de Buenos Aires estima la producción de soja en 48,5 millones de toneladas y la de maíz en 57 millones, mientras que, en Brasil, la asociación Abiove elevó su proyección de soja a 177,85 millones de toneladas y ajustó al alza la molienda.

Finalmente, el mercado también incorporó los datos de ventas externas de Estados Unidos, con registros de 190.000 toneladas de trigo para la campaña 2025/26, 1,17 millones de toneladas de maíz y 298.000 toneladas de soja, reflejando una demanda que se mantiene activa en el contexto actual.

Por Esteban Moscariello