LA ZONA NÚCLEO MUY IMPACATADA

Los faltantes de agua han sido notorios a lo largo del verano, fundamentalmente provocados por la alta persistencia sobre el continente de la zona de alta presión del Atlántico. Muchos anticiclones transitando por el sur de la región pampeana hacia el este noreste hicieron demasiado frecuente la circulación del este, jugando un rol moderador en el régimen térmico, pero evitando la llegada de aire de origen tropical con mayor carga de humedad sobre la zona central. A esta condición se le sumaron en muchas semanas condiciones de bloqueo, con las perturbaciones que avanzaban del sur dejando su carga pluvial en algunas zonas del sudoeste de BA y sectores de LP, para luego derivar por el oeste apoyando el accionar de la baja presión del NOA, donde las lluvias fueron más consistentes. Hubo cuarenta días entre finales de diciembre y comienzos de enero, sobre todo en la zona núcleo y en la provincia de BA, donde las precipitaciones apenas se presentaron como para interrumpir el deterioro de los cultivos, los cuales claramente no lograrán su mejor expresión productiva.

La clasificación de los acumulados pluviales del trimestre de verano deja en claro el contundente patrón deficitario que dominó una gran parte de la zona productiva principal de la región pampeana. En efecto la comparación de los valores registrados con la estadística (1973-2025), dejan una zona muy extendida donde la categoría muy escasa es la que prevalece. 

Durante finales de enero y febrero, las lluvias tuvieron una mejor expresión sobre el oeste bonaerense y sobre LP, con zonas donde incluso los valores totales pueden haber quedado más cerca de los normales. El sur de CB también comenzó a mejorar durante febrero en forma consistente, periodo en que, por el contrario, el NEA y el norte de SF quedaron mucho más secos. El litoral se recuperó bien en la transición intermensual, por sectores en forma un poco tardía, quedando el sudeste entrerriano acoplado al déficit bonaerense.

En la zona núcleo, si tomamos como ejemplo la localidad de Venado Tuerto, que tiene una serie más que centenaria, el verano que acabamos de transitar ocupa el noveno lugar entre los  más secos desde 1911, con apenas 152 milímetros, lo cual representa menos del cincuenta por ciento del agua habitual para este período. Por la forma en que se dio la recuperación de las precipitaciones en la transición enero/febrero, no podemos tomar como una referencia general al dato oficial de Venado Tuerto, pero las mejoras desde este mínimo, en el resto de la zona núcleo no son contundentes. Un poco más al sur hacia la provincia de BA, Pergamino sumo setenta milímetros más, quedando igualmente lejos de los más de trescientos milímetros que debería sumar en el período estival. En definitiva, las diferencias a favor de un patrón de precipitaciones más cercano al normal, solo se reconocen en áreas reducidas, en bolsones afortunados que colectaron con mayor recurrencia tormentas que, de por sí, resultaron poco frecuentes. El centro de SF y gran parte de ER, lograron salir con mayor volumen en la recuperación de febrero, algo que en términos meteorológicos arroja un resultado estadístico satisfactorio, con sumas normales o incluso abundantes. Esto no quita que el atraso pluvial no haya tenido impacto agronómico.

Seguramente cuando se cierre la campaña, ya con los datos concretos de rendimiento, se podrá evaluar con certeza las pérdidas de rendimiento que dejo esta deficiencia pluvial. Sin embargo, ya podemos reconocer, que estos recortes hubiesen podido ser mucho más marcados si las temperaturas hubiesen tenido desvíos positivos más sostenidos e intensos. En este sentido, el verano que acabamos de transitar, no ha sido particularmente hostil. Si bien se dieron jornadas cálidas, las olas de calor registradas fueron apenas dos.

En esta primera quincena de marzo, las lluvias ya muestran una recurrencia y cobertura más importante. De hecho estamos en las vísperas de un evento muy significativo y de gran extensión que se dará a partir del viernes, con adelantos dispersos durante el jueves. A lo largo de todo el verano, se vieron solo un par de sistemas precipitantes como los que se vienen observando en apenas veinte días.