El proceso de transformación económica en la Argentina muestra avances, pero también desafíos estructurales que impactan de lleno en la competitividad del agro y de toda la economía. Así lo plantea el último informe del economista Gustavo “Lacha” Lazzari, quien propone analizar la coyuntura a partir de “tres velocímetros” que determinan el desempeño de las empresas.
Según el análisis, estos tres factores —la apertura económica, la reducción de costos públicos y la capacidad de adaptación del sector privado— no avanzan al mismo ritmo, lo que puede generar tensiones, especialmente en sectores productivos como el agro.
Tres variables que definen la competitividad
El primer “velocímetro” está vinculado al grado de apertura de la economía. Si bien el informe señala que aún no existe una apertura total en términos de aranceles o volumen de importaciones, sí destaca la eliminación de restricciones administrativas que funcionaban como barreras. En ese sentido, define el proceso actual como “incipiente pero creciente e irreversible”.
Para el agro, este punto resulta clave: una mayor apertura implica tanto oportunidades de inserción internacional como una mayor competencia, lo que obliga a mejorar la productividad.
El segundo factor está relacionado con la velocidad a la que el Estado —en sus distintos niveles— reduce costos que afectan la producción. Esto incluye no solo la carga impositiva, sino también aspectos como infraestructura, seguridad, financiamiento y regulaciones.
El informe advierte que estos costos tienen un impacto acumulativo en la competitividad. Como ejemplo, menciona que algunas empresas deben asumir gastos adicionales en servicios básicos que, en otros países, son cubiertos de manera más eficiente.
El tercer “velocímetro” es la capacidad de las empresas para adaptarse al nuevo escenario. Esto incluye cambios en procesos productivos, incorporación de tecnología, rediseño de estructuras y mejoras en eficiencia. En el caso del agro, este proceso se vincula directamente con la adopción tecnológica y la optimización de sistemas productivos.
Riesgos de una dinámica despareja
El informe plantea que la disparidad entre estos tres factores puede generar problemas. Por ejemplo, una apertura económica más rápida que la reducción de costos internos podría dejar a muchas empresas en desventaja competitiva.
Del mismo modo, incluso si la apertura y la baja de costos avanzan en paralelo, una lenta adaptación del sector privado también podría limitar el crecimiento.
En este contexto, se señala que el escenario óptimo sería un avance coordinado y sostenido de las tres variables, aunque se reconoce que en la práctica este equilibrio es difícil de lograr.
El agro, entre los sectores con mayor crecimiento
Dentro del análisis sectorial, el agro aparece como uno de los sectores más dinámicos de los últimos años. Según los datos presentados, la actividad de agricultura y ganadería creció un 44% en el período comprendido entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025.
Este desempeño lo ubica como el sector de mayor expansión dentro de la economía, por encima de actividades como la intermediación financiera (+33%), minería y energía (+17%) y hotelería y gastronomía (+15%).
Sin embargo, el informe también muestra un escenario heterogéneo. Mientras algunos sectores crecen, otros permanecen estancados o en retroceso, lo que refuerza la idea de una economía con múltiples realidades simultáneas.
Actividad económica: estancamiento de largo plazo
En términos generales, el documento advierte que la economía argentina presenta un comportamiento irregular en el tiempo. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró caídas interanuales en 23 de los últimos 46 meses.
Si bien el promedio de actividad en 2025 fue superior al de 2024 (+4,3%) y también al de 2023 (+3%), la comparación de largo plazo muestra un crecimiento limitado: el nivel actual se ubica apenas por encima de los registros de 2017, 2015 y 2013.
Este dato refuerza la idea de un estancamiento estructural que condiciona las expectativas y la toma de decisiones, tanto en el agro como en el resto de los sectores.
El desafío de adaptarse
El informe también introduce el concepto de “empatía” al analizar la situación de las empresas, en particular de las pymes. Señala que la carga administrativa, impositiva y regulatoria representa una dificultad concreta para adaptarse a los cambios.
En ese marco, plantea que alrededor de 600.000 empresas enfrentan el desafío de ajustarse a un nuevo escenario económico que ya está en marcha.
Para el agro, donde conviven distintos niveles de escala y eficiencia, este proceso de adaptación resulta determinante para sostener el crecimiento y aprovechar las oportunidades que puedan surgir en un contexto de mayor apertura y competencia.
Un escenario de múltiples realidades
Finalmente, el informe destaca que el análisis de la actividad económica requiere considerar tanto el enfoque regional como el sectorial. La heterogeneidad entre regiones, actividades y empresas hace que cualquier generalización resulte limitada.
En ese contexto, el agro se consolida como uno de los motores del crecimiento reciente, aunque inserto en una economía que aún muestra señales mixtas y desafíos estructurales en términos de competitividad y desarrollo.


